Junqueras abraza a Aragonès tras ser investido presidente de la Generalitat. / E. P.

Junqueras asumirá las riendas de ERC en cuanto sea indultado

Los republicanos abogan por una bicefalia como la que practica desde hace años el PNV

CRISTIAN REINO

Esquerra está ante su gran oportunidad. Por primera vez en 40 años ostenta la presidencia de la Generalitat y ha apostado fuerte. Pere Aragonès ha reclutado para el Ejecutivo a buena parte de los pesos pesados del partido. Sergi Sabrià es su jefe de gabinete y Laura Vilagrà y Roger Torrent han sido nombrados consejeros. Además, Marta Vilalta y Josep María Jové lideran el grupo parlamentario y la gestión del partido se la quedará en exclusiva Oriol Junqueras, en cuanto salga de prisión, si como parece acaba siendo indultado. Este es el diseño estratégico que hacen los republicanos, que abogan por una bicefalia como la que practica desde hace años el PNV.

Fuentes del entorno de Aragonès valoran el gesto del Gobierno con los indultos. Son conscientes del ruido que hay en Madrid. Pero si Sánchez cumple, tendrá dos años de tregua por parte del independentismo. Lo que ocurra más allá de 2023 nadie lo sabe. El presidente de la Generalitat lleva una semana en el cargo y ha celebrado públicamente la concesión de esta prerrogativa. Aunque siempre ha añadido la coletilla de que la solución pasa por la amnistía y la autodeterminación.

Pero ERC ha vuelto a 2012, al preprocés. Si Aragonès tiene voluntad de consolidar su presidencia tiene que regresar a posiciones pragmáticas y aparcar los escenarios unilateralistas de los últimos años. El propio Junqueras situaba recientemente en un artículo en 'El Periódico' el horizonte de una eventual independencia a 10-20 años vista. El presidente catalán, no obstante, tiene a Junts y la CUP que le van a apretar, de ahí que no pueda rebajar la retórica soberanista.

«Cantos de sirena»

Fuentes del vicepresidente Jordi Puigneró califican los indultos como «cantos de sirena». En Junts temen que Aragonès salga reforzado. Los postconvergentes, a diferencia de ERC, han dejado a todos los pesos pesados del partido lejos del Ejecutivo para dar la batalla política desde fuera. Hay un sector en el independentismo que tiene miedo a que la salida de los presos «desarme» al movimiento secesionista. «Se equivocan quienes piensen que el problema catalán se resuelve con los indultos», advierte un dirigente del sector crítico de ERC.

Pero puede ayudar a encauzarlo, según ha expresado Aragonès. El presidente de la Generalitat pide hora y fecha a Sánchez para una reunión en Madrid que escenifique el inicio de una nueva etapa.