Yolanda Dïaz y Pablo Iglesias. / Efe

Iglesias admite ahora que «quizás» se equivocó al señalar a Díaz como sucesora

Alimenta las dudas sobre el futuro del proyecto de la vicepresidenta al decir que la decisión tal vez se debía haber tomado en un proceso de primarias

Xabier Garmendia
XABIER GARMENDIA

Ha pasado un año desde que abandonó el Gobierno y enfiló su despedida de la política activa, pero Pablo Iglesias se sigue resistiendo a salirse del foco mediático. Aunque ya sin cargos orgánicos ni institucionales, el exvicepresidente continúa tratando de ejercer su influencia en la agenda política; sobre todo, en el incierto futuro de Unidas Podemos. Un horizonte a priori estrechamente ligado a Yolanda Díaz pero sobre el que ahora Iglesias admite albergar dudas.

Por primera vez desde que él mismo la señalara como sucesora, el fundador de Podemos reconoció ayer que tal vez se equivocó en su decisión. «No tengo claro que fuera lo correcto. Quizás lo que tendría que haber hecho era dejarlo en manos de los partidos para que organizaran unas primarias. Quizás habría sido mucho más previsible y democrático que dar mi opinión y decir 'creo que esta compañera, si ella lo decide, debe estar al frente'», reflexionó en una entrevista en TVE.

Las dudas de Iglesias no hacen más que alimentar la incertidumbre sobre el cartel electoral del espacio morado. Podemos lleva meses presionando para que Díaz confirme su candidatura, pero la vicepresidenta continúa posponiendo su decisión a la espera de un largo «proceso de escucha» que hoy por hoy ni siquiera tiene fecha para su inicio. Los ritmos de la ministra de Trabajo desesperan al partido de Ione Belarra, que quiere controlar el nuevo proyecto por el temor a verse diluido en ese «frente amplio».

El exlíder de Podemos recuerda que ya desde verano de 2020 había trasladado a Díaz su opinión de que era la aspirante idónea. «Hice lo que en aquel momento consideré lo correcto. ¿Acerté o no? Que lo juzgue la gente», explicó sin atreverse a responder a su propia pregunta. En todo caso, también considera que de no hacerlo, habría recibido críticas por «dejar todo» en manos de gente de Podemos y facilitar que un candidato con carné del partido hubiera «arrasado» en un proceso de primarias.

Sea como fuere, Iglesias asume que lo hecho está hecho y alega que desde su retiro no le dice a ningún dirigente que sus decisiones estén «bien o mal». «Yo pinto bastante poco», añadió. Así, no se quiso posicionar sobre una posible alianza de Unidas Podemos con Más País después de que Díaz compartiera el jueves un acto con Íñigo Errejón. «Calladito estoy más guapo», se limitó a decir pese a que hace dos meses ya avisó de que «no basta» con articular ese «frente amplio».

«Sin plan» para Cataluña

De gira por los medios para presentar su nuevo libro 'Verdades a la cara. Recuerdo de los años salvajes', en el que relata su experiencia en el poder, el exdirigente morado también aprovecha para ajustar cuentas con Pedro Sánchez. Al mandatario socialista le acusa, entre otras cosas, de no tener «ningún plan» para Cataluña. Alega que no se debe menospreciar la constitución de la mesa de diálogo entre los gobiernos autonómico y central, pero lamenta que el PSOE «no tiene claro» qué puede ofrecer para resolver la disputa.

Tampoco desaprovecha la ocasión para censurar el giro histórico que ha dado el Gobierno respecto al Sáhara Occidental al asumir el plan de autonomía planteado por Marruecos para la excolonia española. Iglesias sostiene que los socialistas han «traicionado» lo que se recogía en su programa electoral de 2019 y han «comprometido» la posición del Estado.