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Juan Jesús Vivas, durante un momento de la entrevista en su despacho de Ceuta. F. TORRES
«Hablé de invasión porque si no esto iba a quedar en una crisis migratoria más»

«Hablé de invasión porque si no esto iba a quedar en una crisis migratoria más»

Juan jesús vivas ·

El presidente de Ceuta analiza la crisis humanitaria, un episodio que define como «el momento más difícil» de la historia reciente de la ciudad

J. CANO / F. TORRES

Domingo, 30 de mayo 2021

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Lleva veinte años al frente de la ciudad y dos semanas durmiendo mal. Desde que empezó la crisis fronteriza en El Tarajal, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), trabaja a destajo para restañar las heridas de una convivencia pacífica entre cuatro culturas que se refleja en las fotografías y objetos que decoran su despacho. «Hay que recabar el apoyo y la solidaridad de España. Solos no vamos a poder salir de esto», afirma, con voz cansada, pero firme.

–¿Cómo se enteró de lo que estaba pasando?

–Iba de viaje a Sevilla y, cuando llegué a Algeciras, me enteré de que habían entrado ciento y pico migrantes. Al llegar, les dije a las personas que me acompañaban: «Nos volvemos. Marruecos no está». Enseguida me puse en contacto con la delegación y mantuvimos una primera reunión en la que el teniente coronel de la Guardia Civil nos informó de que están entrando a un ritmo de 90 personas por minuto. Aquello era un desafío de Marruecos y sólo se podía resolver con el Estado. Había que llamar al presidente.

–¿Qué hizo?

–Llamé a la Moncloa y me desviaron la llamada a Miquel Iceta (ministro de Función Pública y Administración Territorial), al que conozco y con el que siempre he tenido un trato cordialísimo. Hablamos por teléfono sobre cómo cortar esto. Lo primero era taponar la entrada y eso solo lo podía hacer el Ejército, con presencia disuasoria. Además, era necesario un refuerzo importante de Policía y Guardia Civil para garantizar la seguridad, y después de todo eso tendría que haber un despliegue diplomático como pocas veces se ha hecho para que Marruecos cambie de actitud y acepte de manera inmediata la devolución de los que han entrado de forma irregular. Y por último, una declaración categórica y rotunda de que esto es España y que aquí está todo el conjunto del país para socorrer a Ceuta.

–¿Qué respuesta recibió?

–Pedro Sánchez me dijo que quería que supiera que iban a estar con nosotros y que pondrían todos los medios a nuestro alcance para solucionar esta situación.

–¿Recibió apoyo de su partido?

–Pablo Casado me llamó y en honor a la verdad tengo que contar que me dijo que no quería sacar ningún tipo de ventaja política con esta situación. Me preguntó cómo podía ayudar y le dije que debía llamar al presidente y ponerse a su disposición.

–Usted fue el primero en hablar públicamente de invasión.

–Me planteé si empleaba o no ese término. Lo estuve pensando toda la noche y llegué a la conclusión de que, como no subiera el tono, sin perder la prudencia, esto iba a quedar en una crisis migratoria más y no iba a tener la respuesta adecuada.

–¿Con qué engañaron a los migrantes?

–Les dijeron que aquí iban a tener casa y que iban a cruzar a la Península. Pero lo importante es que se abrió la frontera. Si abres la puerta, pasan todos. Si vas a Tetuán y preguntas quién quiere ir a España, viene todo Tetuán. Yo no quiero echar más leña al fuego, pero allí no hay ningún mecanismo de protección social.

Frontera con Europa

–¿Cómo interpreta la visita de Sánchez a Ceuta?

–Él no va a un sitio sólo porque haya una crisis migratoria. Su viaje transmitía un mensaje claro y contundente: esto es España y la frontera de Europa. Y además, no vino solo, se trajo a 300 policías y guardias civiles de refuerzo, el Ejército estaba activado en la frontera y se consiguió de Marruecos que aceptara las devoluciones.

–Estos días Ceuta ha escuchado discursos que nunca se habían pronunciado.

–Ha habido un componente inesperado e innecesario. Aquí, desde el primer momento, la defensa de la españolidad no tiene colores políticos, ni credo, ni cultura. En lo fundamental todos la defendemos.

–¿Cuáles son los riesgos de esta situación?

–El primero es la pérdida de confianza y eso tiene que ser fortalecido con convivencia.

–¿Qué es lo más urgente?

–Tenemos un problema con los menores. Antes teníamos en el centro de realojo convencional La Esperanza a unos 260 y la semana pasada llegaron más de 800. El total actual es de unos 1.000 menores en Ceuta. Ahora, al menos el Estado se va a hacer cargo de 200 de esos menores.

–Un traslado que no ha estado exento de polémica…

–Algo es algo, y el gesto de solidaridad se ha llevado a cabo sin que ningún presidente rechiste pese ser un tema tan controvertido. Aunque la mitad de los presidentes autonómicos no está de acuerdo en cómo se ha hecho han accedido para dar auxilio a Ceuta en el momento más difícil de su historia reciente.

–¿Cómo se está gestionando el día a día de la atención a estos migrantes?

–A pulmón por parte de la ciudad. Con fondos de emergencia, algunos de los cuales estaban previstos para la covid-19 y están siendo desplazados a esta finalidad. Desde el punto de vista económico, el Gobierno nos ha dicho que no vamos a tener problema.

–¿Con qué imagen se queda de todo esto?

–Con el comportamiento humanitario, especialmente el de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y con la actitud solidaria del pueblo de Ceuta.

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