Alberto Garzón. / Efe

El Gobierno desautoriza a Garzón por su crítica contra las macrogranjas

El ministro de Consumo achaca la polémica a una mala traducción y la tacha de bulo alentado por «el 'lobby' de las grandes empresas cárnicas»

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

Seis meses después de la «guerra del chuletón», el ministro de Consumo, Alberto Garzón, se ha vuelto a atragantar con el asunto de la carne. Su crítica a las macrogranjas en una entrevista publicada por el diario británico 'The Guardian' el pasado 26 de diciembre se ha topado, una vez más, con la desautorización por parte del Gobierno. Tanto la ministra de Educación, Pilar Alegría, como la portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, salieron al paso de la polémica enmendando a su compañero y defendiendo que en España se cumplen «todos los estándares de calidad» y que las declaraciones «pertenecen al ámbito personal» y no es la postura oficial del Ejecutivo.

Garzón lo negó este miércoles en una entrevista en cadena Ser y señaló que hablaba «como ministro de Consumo», también admitió que el tema ha sido discutido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta Segunda, Yolanda Díaz. Explicó que no detalló al diario que la carne de macrogranja fuera «de mala calidad», sino «de peor calidad» que la de una ganadería extensiva, la que debe su nombre a los terrenos amplios donde conviven las reses. «Lo que dije fue impecable, también lo defiende la Comisión Europea», especificó. Él mismo se refirió al asunto como un «bulo promovido por el 'lobby' de las grandes empresas cárnicas».

Pero la polémica va más allá de Moncloa, a falta de un mes para que se inicie un nuevo ciclo electoral. Los distintos partidos preparan ya su artillería para la primera cita, que se disputara en Castilla y León el próximo 13 de febrero, en una comunidad en la que el sector primario, agricultura y ganadería, suponen el 9,2% de la economía de la región, según un informe elaborado por Bankia en 2019. El presidente de la región, Alfonso Fernández Mañueco, exigió la dimisión de Garzón y le pidió rectificar, al igual que ha hecho de forma oficial el Partido Popular en bloque.

Pero la onda expansiva de la polémica también ha hecho reaccionar a otros barones socialistas como Emiliano García Page, que este miércoles se sumó a las críticas e instó a Garzón a «rectificar». «No se puede hacer propaganda negativa de un sector tan importante en el exterior», zanjó. O el aragonés Javier Lambán, que lideró la revuelta de los presidentes del PSOE afirmando que el titular de Consumo «no puede ser ministro un día más».

Guerra del chuletón

No es la primera vez que Garzón se topa con la desautorización de sus propios compañeros de Gabinete. El julio del año pasado, cuando recomendó «reducir el consumo de carne», recibió la censura de los ministros socialistas y forzó al presidente del Gobierno a declarar que «a mí, donde me pongan un chuletón al punto. Eso es imbatible». Posteriormente, el también coordinador general de Izquierda Unida justificaría sus palabras alegando que solo pedía seguir las recomendaciones sanitarias

En una entrevista con este periódico, el ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas, lanzó entonces un dardo a Garzón con una aseveración tajante: «No me gusta quien señala con el dedo a mis agricultores y ganaderos».

Ya el verano pasado, cuando Sánchez llevó a cabo una profunda remodelación de las carteras que ocupaban los socialistas con la vista puesta en reforzar al partido de cara a las generales de 2023, en Unidas Podemos admitían desgaste en las carteras que ocupaban Manuel Castells (entonces al frente de Universidades) y del propio Garzón. Consumo formaba parte del Ministerio de Sanidad, pero se desgajó para encajar las cuotas correspondientes a los morados en la coalición.

En esta ocasión, en Unidas Podemos han salido en tromba a defenderle. El secretario de Estado Enrique Santiago afirmó que «lo que defiende (Garzón) deberían defenderlo todos los ministros». En la misma línea, Díaz, señaló en Twitter que «nuestro país debe seguir apostando por la ganadería sostenible».