Casado pasea este viernes por el centro de Zaragoza acompañado por el alcalde de la ciudad, Jorge Azcón, y el presidente del PP de Aragón, Luis María Beamonte. / E. P.

Feijóo pide «un cambio de ciclo» en el PP

Los populares redoblan los llamamientos a Ciudadanos para que la reunificación de la derecha se consume en la convención de este otoño

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

Alberto Núñez Feijóo apoya «incondicionalmente» a Pablo Casado, pero eso no significa que comparta su forma de llevar las riendas del PP ni que comulgue con todas sus decisiones. El presidente de la Xunta de Galicia cree que el triunfo arrollador en Madrid debe servir para marcar «un cambio de ciclo» en el partido con un proyecto que aglutine al centroderecha y permita «subir el listón de la política».

El barón de los barones del PP hasta la entrada en escena de Isabel Díaz Ayuso entiende que para volver a recorrer el camino que separa la calle Génova de la Moncloa, los populares necesitan hacer de imán de los electores a la derecha del tablero. «A mi me gustaría que en el PP en España hubiese un cambio de ciclo político y fuésemos otra vez hacia una política más occidental, más europea, más previsible,», afirmó en una entrevista en Radio Euskadi.

Feijóo quiere que Casado se mire en su espejo, con cuatro mayorías absolutas a sus espaldas, y traslade su proyecto a nivel nacional, donde Vox no tiene cabida. En Galicia, los de Santiago Abascal no tienen ningún concejal ni ningún diputado en el Parlamento autónomico. «El PP de Galicia está gobernando con responsabilidad. Yo creo –remarcó– que ese es el modelo».

LAS CLAVES:

  • Sin guiños a Vox. El presidente gallego recalca que «no han venido a solucionar ningún problema» en España

  • Madrid. A diferencia de Feijóo, Ayuso no hace ascos al entendimiento con Vox, aunque no lo necesite para gobernar

  • Rivera. Los populares abren las puertas del partido al exlíder naranja. «Aquí caben todos», insisten

El problema para que Casado haga suyo ese planteamiento se llama Madrid y Ayuso porque la presidenta regional no hace ascos al entendimiento con Vox, aunque su apoyo no sea imprescindible para que el PP gobierne en solitario.

Feijóo fue uno de los barones que impulsó el giro de Casado al centro tras el desastroso resultado de las generales de abril de 2019 –donde el PP obtuvo el peor resultado de su historia–, pidió sosiego al presidente y marcó distancias con el ala dura más dura del partido representada entonces por Cayetana Álvarez de Toledo. Fue además uno de los dirigentes que expresó su «alegría» ante el desmarque del PP en la moción de censura presentada por Abascal contra Pedro Sánchez. Un paso que consideró un «acierto» porque «cuanto más Vox, más Gobierno socialpopulista», afirmó entonces.

El líder del PP, de visita en Zaragoza, no vio en las palabras del presidente gallego una crítica y si lo hizo prefirió no darse por aludido. Se limitó a agradecerle su apoyo incondicional, que, aseguró, «es recíproco», y elevó el giro que reclama Feijóo para el PP a toda la política nacional. «Ya avisamos en el último comité ejecutivo que el cambio es imparable y la única alternativa al Gobierno de Sánchez es el PP», zanjó.

Absorción

Las elecciones madrileñas, en las que Ayuso logró imponerse en solitario a la suma de la izquierda y quedó a cuatro escaños de la mayoría absoluta, dejan, por otra parte, a Casado en su momento más dulce. Quien fuese su apuesta personal logró atrapar la práctica totalidad de los votos de Ciudadanos. Una victoria que ha dado alas al líder del PP ante un futuro que ahora no se muestra tan esquivo. En la dirección nacional insisten en que el cambio de ciclo político es ya un hecho y que Casado ya está «en pie de igualdad» con Sánchez de cara a las generales.

En lo que Casado y Feijóo coinciden es en la imperiosa necesidad de aglutinar en torno al PP a los votantes que se marcharon a Ciudadanos y a los decepcionados que apostaron por Vox. La volatilización de la formación liberal y la captación de activos naranjas en la batalla electoral madrileña han sido sólo el principio de este proyecto de reunificación del líder del PP y que la dirección confía en tener avanzado para el próximo otoño, cuando se celebre su convención.

Después del sainete murciano, Casado abrió las puertas del PP a los dirigentes y militantes de Ciudadanos desencantados con el proyecto de Inés Arrimadas. «Aquí caben todos en el lugar que se considere cuando llegue el momento», insistió este viernes la vicesecretaria de Organización, Ana Beltrán, que dejó en el aire la incorporación de Albert Rivera, el activo más preciado por Casado para asestar el golpe definitivo a Ciudadanos.