El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, hoy en el Foro La Toja. / ep

Feijóo acusa a Sánchez de aplicar una política fiscal «punitiva» que no solventará la crisis

El líder popular tacha de populista la reforma tributaria del Gobierno y critica que medidas impositivas agresivas disfrazan la mala gestión de los servicios públicos

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO

El jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ahondó en sus críticas a las medidas fiscales que ayer anunció el Gobierno desde el Foro de La Toja. «Las medidas que se presentan como algo punitivo, como castigo para determinadas empresas o para ciertos contribuyentes sólo conseguirán ahondar en las divisiones sociales y hacer más costosa y más lenta la recuperación», lanzó el líder nacional del Partido Popular durante su intervención, para acto seguido añadir respecto al debate tributario abierto en España: «La discusión se ha planteado desde un plano dogmático, recuperando clichés que deberían estar superados para anunciar impuestos contra algo o contra alguien. Es un error que reproduce la dialéctica populista. Es populismo fiscal».

Así le devolvió Feijóo el calificativo que el Gobierno usa en ocasiones contra las medidas de recorte tributario por las que aboga el Partido Popular en los territorios en los que gobierna.

El líder popular insistió en la necesidad que observa de bajar los impuestos e hizo por desideologizarla: «Hay momentos en los que bajar la presión fiscal no es de derechas ni de izquierdas, sino de sentido común». Y tiró también de su experiencia de gestión en Galicia: durante trece años, defendió, se produjo una «reducción fiscal sin menoscabo de los servicios públicos». Añadió, contra el argumento del Gobierno de que un Estado del Bienestar de calidad necesita alimentarse de recursos fruto de un sistema fiscal progresivo, que «no es la política fiscal moderada la que daña el Estado del Bienestar, sino la mala gestión». Recriminó que la política fiscal agresiva trata de disfrazar la mala gestión, «para hacer creer a la población que el problema no reside en el gestor, sino en los contribuyentes».

Feijóo desgranó las críticas que había esbozado el jueves tras la presentación que realizó la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, de las nuevas medidas fiscales acordadas por el Gobierno de coalición. El popular echa en falta que el Gobierno haya decidido no bajar los impuestos en 2022, que el alivio tributario se retrase a 2023, y que no se aplique la actualización de la inflación en el impuesto sobre la renta, «algo que no se hace desde 2008» y que algunas comunidades autónomas, no sólo del PP, han decidido abordar en su tramo autonómico. También criticó que la bajada fiscal no alcance a las rentas medias, «como si no padecieran la inflación», o que no se actúe «contra el incremento de la cesta de la compra».

Respecto a esta última cuestión, Feijóo afeó al Gobierno que se niegue a bajar el IVA a los alimentos básicos con el argumento de que también los ricos se beneficiarían de la medida, cuando la reducción del IVA del gas y de la electricidad aplicada por el Ejecutivo es universal y alcanza a las rentas altas, al igual que la bonificación de los 20 céntimos por litro en el repostaje de combustible.

Por último, a juicio del PP, las propuestas fiscales del Ejecutivo disminuyen la competitividad de las empresas y de España como polo de captación de inversión. En este sentido, señaló que «uno de los mayores beneficiarios» de la reforma fiscal del Gobierno es Portugal, que aplica una política fiscal «más atractiva».

En cuanto al nuevo impuesto sobre la riqueza, Feijóo puso de relieve que la ministra de Hacienda coincidía en las críticas y en la oposición a su aplicación cuando la propuesta para poner en marcha este tributo era de Podemos: incurre en invasión de competencias de las comunidades autónomas y en generación de inseguridad jurídica. Todo ello, aseguró el popular, «afecta al activo más importante de un gobierno: la credibilidad y el liderazgo».

El líder popular respaldó al presidente andaluz, Juanma Moreno, que acaba de anunciar la eliminación del Impuesto del Patrimonio y, acto seguido, mostró su convencimiento de que si Cataluña hubiera sido la comunidad que habría suprimido el tributo «el Gobierno actual no habría actuado», «entre otras cosas porque se jugaría el propio Gobierno», dado que el grupo parlamentario de ERC forma parte de los apoyos habituales del Ejecutivo actual en el Congreso de los Diputados.

También ha recordado que él, cuando era presidente de la Xunta de Galicia, no eliminó el Impuesto del Patrimonio, debido al problema de recaudación que tenían entonces y a las dificultades existentes para sostener los servicios públicos.

Feijóo, como síntesis, criticó cómo en cuestión de días el Ejecutivo ha pasado de «obviar y menospreciar» las bajadas de impuestos a verse «sobrepasado» por ese debate y terminó presentando una reforma que calificó de «confusa, improvisada e incompleta».