El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara / efe

Extremadura se alinea con Moncloa y descarta bajar impuestos

El presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, anuncia, en cambio, una reducción de tasas y precios públicos

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO

Hasta la semana pasada, Extremadura no había descartado aplicar rebajas de impuestos. En declaraciones a este medio, fuentes de la consejería de Hacienda de la Junta explicaban que el gobierno de la comunidad había abierto una ronda de conversaciones con otras fuerzas políticas de la región que le habían planteado la propuesta de deflactar el Impuesto sobre la Renta u otro tipo de rebajas de este tributo con vistas a los presupuestos del próximo año. El ejecutivo extremeño estaba estudiando estas propuestas tributarias hace apenas unos días.

Pero esta mañana, el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha terminado descartando aplicar rebajas fiscales. A cambio, ha desvelado que en 2023 acometerá «la mayor bajada de precios y tasas públicas que se haya hecho nunca». La medida, ha defendido, «no afecta a la arquitectura fiscal de nuestro país» y «no toca los impuestos que financian los servicios esenciales».

Con ello, el ejecutivo del socialista Vara se alinea con la Ferraz y con Moncloa y se desmarca de autonomías socialistas que han aprobado, anunciado o que aún estarían sopesando rebajas tributarias.

Los socialistas del Gobierno español y de la calle Ferraz se han mostrado molestos con la decisión del presidente de la Generalitat valenciana, el socialista Ximo Puig, de rebajar la tarifa autonómica del IRPF para las rentas inferiores a los 60.000 euros, medida que desveló este martes durante el debate de política general.

El presidente Puig ya había anunciado previamente que estaba preparando una reforma fiscal para ayudar a las clases medias y trabajadoras a sobrellevar la subida de la inflación. Pero también había transmitido al presidente Pedro Sánchez que, en el reparto de los ingresos del Estado entre las comunidades, es decir, en el futuro sistema de financiación autonómica, habría que tomar en consideración las decisiones tributarias de cada gobierno regional. Puig, en concreto, sugirió al presidente del Gobierno que se aplicara una penalización a las comunidades que rebajen impuestos y renuncien de esa manera a la obtención de recursos por sus medios.

El departamento de Hacienda y Ferraz no se mostraron muy conformes con ninguno de estos movimientos de Puig. Por un lado, calificaron de «inconveniente» su rebaja tributaria. «No se puede ir a una espiral de bajada fiscal por parte de las comunidades, no es bueno», afirmó la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero. Y, por otro, tampoco consideraron factible incorporar en el modelo de financiación autonómica la sugerencia de Puig.

Este jueves, el presidente Vara, durante el pleno de la Asamblea de Extremadura, ha decidido asumir la disciplina de Madrid, ha descartado rebajar impuestos y ha avanzado una reducción del 25% del precio de la ITV, del 50% de la tasa sobre comedores escolares, aulas matinales, licencias de caza o pesca, pruebas de laboratorio o la tarjeta de transporte, y un recorte del 100% «de otras muchas» tasas.

Otros gobiernos autonómicos con participación socialista, en declaraciones a este medio, tampoco descartaban aplicar alguna medida de rebaja tributaria hace apenas unos días. Entre ellos se encontraban el de Canarias o el de Aragón.

El gobierno vasco, por su parte, en el que también participa el Partido Socialista, ha aprobado ya dos deflactaciones del IRPF y la semana pasada el lehendakari anunció una tercera. En Navarra, mientras tanto, se aprobó a finales del año 2021 un ajuste del Impuesto sobre la Renta a la inflación, pero este ejercicio se ha evitado la reedición de esa medida que proponían los partidos de la oposición a María Chivite (PSOE).