Varios afganos llegan a la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, en el segundo vuelo con refugiados. / EP

La última evacuación de 300 afganos llevó un año de preparación y colaboró Pakistán

Robles revela que los diplomáticos y militares españoles que participaron en la operación de rescate estuvieron bajo "mucho riesgo"

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

El Gobierno completó la semana pasada la tercera fase del rescate de ciudadanos afganos que tuvieron relación con el Estado español durante la misión de la OTAN en el país asiático. El pasado 10 de agosto, en el aniversario de la caída de la capital Kabul a manos de los talibanes, llegaron en avión a Torrejón de Ardoz (Madrid) alrededor de 300 refugiados que no habían podido abandonar Afganistán. Doce meses protegidos y/o escondidos por temor a represalias para culminar su traslado a España.

Con la llegada de estos ciudadanos, la cifra de cooperantes afganos y sus familiares evacuados se acerca a las 4.000 personas. Pero a diferencia de las dos primeras fases del operativo de traslado, ejecutado en verano pasado, la llegada de los últimos 300 ha tenido otros condicionantes, ya que ningún país de la Unión Europea puede entrar a día de hoy en Afganistán para este tipo de cometido.

En una visita este jueves a la base de Torrejón, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha dado detalles de esta misión desconocidos hasta la fecha. «Cada vez que se hace una operación de evacuación de ciudadanos es complicadísima, lleva más de un año de preparación. Se asume mucho riesgo, tanto para las personas que quieren salir, como para los diplomáticos y Fuerzas Armadas españolas que participan en esas salidas, que necesariamente se tienen que hacer con ayuda de terceros países», ha contado.

Robles ha recordado que «ni España, ni ningún país de la UE, puede ni actuar ni realizar ninguna acción en Afganistán y, por tanto, las acciones que podamos hacer requerirán siempre la ayuda de terceros países». Por este motivo, ha añadido, «quiero agradecer muy en particular a Pakistán, que nos ha permitido esta evacuación (los refugiados fueron cruzando la frontera en estos meses). Esta operación de 300 personas ha llevado más de un año su preparación y ha comportado mucho riesgo para los que han intervenido», ha remachado la ministra.

Robles ha señalado que los ciudadanos afganos que han podido salir «lo han hecho con una gran penuria, con grandes dificultades, en un país donde la situación es tremenda y donde la represión a los ciudadanos es muy grande, y en particular a las mujeres y niñas», ha finalizado.

La peor campaña de incendios en medio siglo

La titular de Defensa ha hecho estas declaraciones durante la visita al 43 Grupo del Ejército del Aire, que cumple medio siglo de vida y que está inmerso en la campaña de incendios «más dura de los últimos 50 años», ya que «nunca se habían hecho tantas salidas e intervenciones como este año». Por ejemplo, se ha duplicado los números con respecto a 2021 y en relación con otros años más normales, como el 2018, se ha triplicado.

«Quiero agradecer al 43 Grupo y a la UME el esfuerzo que están haciendo en unas condiciones muy difíciles y complicadas. Los incendios de este año, como dicen los expertos, no se conocían, tienen una especial virulencia y gravedad. La forma de propagarse es desconocida hasta este momento, con lo que eso implica para las personas que sufren las consecuencias del incendio, pero también el riesgo para las vidas de todos los que intervienen», ha dicho Robles.

La ministra mostró también su agradecimiento a las brigadas forestales de las Comunidades Autónomas, a todos los servicios de emergencia y Protección Civil. «La situación en relación a los incendios está siendo dramática este año. La UME ha llegado a intervenir en ocho incendios a la vez, y el 43 Grupo en seis. La extinción de los incendios sin vía aérea en muchos casos no sería posible. El trabajo conjunto de todos es imprescindible», ha concluido.