El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante su mensaje de fin de año. / EFE

La crisis sanitaria centra los discursos de los presidentes autonómicos

Los mandatarios coincidieron en señalar que la vacuna «es el principio del fin» e instaron a la ciudadanía a no bajar la guardia

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

La cuestión que cambió radicalmente la vida de los ciudadanos en 2020 también centró los tradicionales discursos que brindan cada 31 de diciembre los presidentes de las comunidades autónomas. El grave impacto de la pandemia de coronavirus, el deseo de recuperación con la llegada de la vacuna y la esperanza en los fondos europeos para mitigar la crisis económica fueron los tres pilares principales esenciales que estuvieron presentes en las palabras de los dirigentes regionales. También hubo mensajes de ánimo a los enfermos que se encuentran en los hospitales y a sus familiares, y apelaciones al consenso político.

En esa línea, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoó (PP), celebró que la vacuna suponga «el principio del fin» de la crisis sanitaria, aunque matizó que eso no significa que las medidas restrictivas vayan a levantarse aún. «Es el precio a pagar para que el mañana sea muy distinto, juntos volveremos a levantarnos», afirmó. El mandatario gallego también pidió una «política ejemplar» que, a su juicio, «no siempre se practica» en España.

Desde el País Vasco, el lehendakari Iñigo Urkullu (PNV) llamó al esfuerzo «corresponsable» de los partidos políticos para salir «juntos» de la pandemia, ya que «no es el momento de perder energías en disputas estériles». Urkullu reconoció que la gestión de la crisis sanitaria no ha sido sencilla y que desde su Ejecutivo se han podido «equivocar», pero cuando lo han hecho trataron de rectificar «cuanto antes».

El presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán, se sumó a la autocrítica de su homólogo vasco y llegó a pedir «disculpas» a la sociedad aragonesa por «todos los errores cometidos» en la gestión de la pandemia de covid-19, «la peor catástrofe de los últimos 80 años», como la definió.

Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), llamó a la población a ser «prudentes»y «seguir luchando», antes de vaticinar que «éste será el año de la esperanza». «Nuestras esperanzas están puestas en los meses a partir de la primavera del nuevo año, y sabremos estar a la altura», apuntó. Su compañero de partido, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), reconoció que afronta 2021 como el tiempo de la recuperación de su región, tras ser 2020 un año en el que la autonomía ha sufrido «el golpe de la pandemia de una forma extraordinariamente cruel».

«Salvar vidas»

El dirigente valenciano, Ximo Puig (PSOE), calificó de «fatídico» a 2020, defendió una política «alejada de las trincheras», y recalcó que la prioridad es «salvar vidas, salvar empleos y salvar familias». En ese sentido, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), insistió en «recuperar el espíritu de la Transición».

El socialista extremeño Emiliano García-Page pidió un «esfuerzo colectivo» frente al virus. Una apelación compartida por el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras (PP), y la presidenta de La Rioja, Concha Andreu (PSOE).