Díaz conversa con Sánchez en un acto en noviembre de 2019. / E. P.

Díaz y Espadas llegan igualados a las primarias del PSOE andaluz

Los 45.374 afiliados votan hoy al candidato para reconquistar el que fue su gran bastión electoral durante casi cuarenta años

HÉCTOR BARBOTTA

En un clima de total incertidumbre, los 45.374 militantes del PSOE de Andalucía están convocados hoy a las urnas para elegir en primarias con qué candidatura se presentarán a las próximas autonómicas. Es la primera vez que se les consulta desde que se perdió el control de la Junta de Andalucía –su bastión durante casi 40 años–, por lo que la elección tiene una trascendencia que va más allá de la elección del candidato. No son pocos quienes la ven como una consulta sobre la continuidad o no de la secretaria general, Susana Díaz, al frente del socialismo andaluz.

Aunque la secretaria general lleva meses recorriendo municipios y agrupaciones, en un intento de preparar este desafío aún antes de que fuera convocado, al inicio de la campaña partía como casi segura derrotada. Sus detractores dentro del partido consideraban que cualquier aspirante alternativo iba a alzarse con la victoria. Más aún cuando se optó por el alcalde de Sevilla, un candidato solvente, con experiencia de gestión y buen cartel más allá incluso de las filas socialistas.

Sin embargo, durante la campaña esa sensación se ha ido diluyendo. Las dos semanas escasas no fueron suficientes para neutralizar el talón de Aquiles del alcalde de Sevilla, su poca visibilidad y conocimiento en las provincias de la Andalucía oriental. Aunque una y otra vez Espadas ha negado ser el candidato de Ferraz, Susana Díaz, como se esperaba, ha jugado a fondo la carta autonomista presentando a su rival como una amenaza de que se imponga una especie de tutela de la dirección federal del PSOE sobre la organización que lleva a gala haber sido siempre la que marcaba el rumbo del socialismo español.

El tercero en discordia

Díaz, que ha llevado la iniciativa en la campaña, ha intentado jugar también la baza del feminismo, aunque no está claro que le haya salido bien. No han sido pocos quienes vieron en esa carta una salida excesiva que puede acabar perjudicando al conjunto de la organización, algo que los militantes socialistas no suelen perdonar.

Son muchas las incógnitas que se resolverán esta noche. La primera es el peso en las urnas que tendrá el tercer candidato, Luis Ángel Hierro. De eso dependerá que alguien alcance el 50% y por lo tanto se evite la segunda vuelta. También está por ver si los militantes, en un momento en el que su secretario general, Pedro Sánchez, atraviesa horas bajas, le aplican un correctivo, que es como se leería una victoria de Díaz.