Felipe VI es recibido por el obispo de Urgell y copríncipe de Andorra, Joan-Enric Vives, y por el jefe del Gobierno, Xavier Espot Zamora. / EFE

Felipe VI tiende la mano a América Latina como un «aliado fiel»

Andorra acoge este martes y este miércoles la XVII Cumbre Iberoamericana, una cita muy marcada por el impacto de la pandemia

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

La XVII Cumbre Iberoamericana, que este martes se ha inaugurado en Andorra, se recordará como la más extraña de la historia de este foro debido a las restricciones por la pandemia. Aplazada un año (estaba prevista para 2020) y semipresencial (algunos líderes intervendrán telemáticamente), cuenta con Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como principal representación española.

El Rey, en un encuentro con empresarial que sirvió de preludio a la Cumbre, tendió la mano a los países latinoamericanos y mostró a España como «un aliado fiel y firme defensor de Iberoamérica». El monarca defiende que el foro «tiene que servir de base para poder superar pronto la crisis actual, de la manera más robusta, justa y sostenible posible». Sobre todo en un momento en el que la crisis económica y social derivada de las consecuencias de pandemia ha provocado una situación «especialmente difícil en todos los sentidos», subrayó FelipeVI.

En este sentido, el Rey señaló que España, dados sus «sólidos lazos históricos, culturales, lingüísticos y económicos, desea desempeñar un papel de la mayor relevancia posible en el proceso de recuperación de Iberoamérica».

Uno de los aspectos que se dejó notar en el primer día de la Cumbre es el clamor por lo que muchos países consideran un «reparto desigual» de las vacunas, uno de los temas centrales de la cita. El propio Sánchez prometió donar «en cuanto sea posible, vacunas a América Latina para impulsar la lucha contra el coronavirus».

Pese a las restricciones, la participación en la Cumbre será amplia. 16 de los 19 mandatarios ya confirmaron que se dirigirán al pleno. Solo Jair Bolsonaro de Brasil, Andrés Manuel López Obrador de México y Mario Abdo Benítez de Paraguay han declinado pronunciarse.