Sánchez salva la tramitación de las Cuentas pero pone en riesgo el apoyo de Ciudadanos

El PSOE defiende que Bildu y ERC participen de la gobernabilidad de España porque «han sido elegidos» en las urnas

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

Pedro Sánchez ya ha logrado el que era su objetivo primordial a corto plazo: que el Congreso accediera a tramitar sus primeros Presupuestos. La Cámara baja rechazó hoy por 198 votos frente a 150 las enmiendas de devolución presentadas por PP, Vox, JxCAT, Foro Asturias, CC y BNG contra su proyecto de ley presupuestaria gracias al apoyo de partidos que se consideran antitéticos como ERC y Bildu, por un lado, y Ciudadanos por el otro. Ahora empieza una negociación que pondrá a prueba el plan del presidente del Gobierno para lograr aprobar las Cuentas antes de que llegue enero exactamente con esa peculiar mayoría.

No lo tendrá fácil y los dardos que sobrevolaron hoy de un lado al otro del hemiciclo lo demuestran. Pero la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se esmeró en mantener viva la posibilidad de un acuerdo multicolor a unos Presupuestos que insistió en apellidar «de país» para una situación excepcional.

El problema de su estrategia es que no resulta verosímil para ninguno de los implicados. Montero tuvo que oír una y otra vez que la cuadratura del círculo no es posible. «A mí no me importa coincidir con otros partidos en una votación, pero para ser socios de unos Presupuestos les llega la hora de la verdad y van a tener que elegir», advirtió la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

« Decir que se pueden pactar unos Presupuestos con ERC y con Cs a la vez es mentir; es simplemente mentir a sabiendas –intervino también el portavoz republicano, Gabriel Rufián–. Ya basta de terraplanismo ideológico. Si en la política no importara la ideología esto no se llamaría democracia, se llamaría tecnocracia».

También el portavoz de Bildu, Oskar Matute, insistió en el asunto. «A nosotros nos importa más el qué que el con quién, pero lo que sí sabemos es que con las políticas de izquierda hay unos quiénes y con las del dogma liberal hay otros quiénes: PP, Vox, Cs y las élites económicas que han liderado y mangoneado durante décadas», dijo.

En el propio PSOE empiezan a dar por hecho que la formación liberal acabará dándoles un portazo. Atrapados por la presión de sus socios de Gobierno, que llevan semanas trabajando para sacar a los liberales de la ecuación, los socialistas se resisten a soltar la mano que ofrecen las fuerzas independentistas.

«Normalizar»

La portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, justificó hoy que tanto ERC como Bildu son «partidos que cuentan con toda la legitimidad de haber sido elegidos por los ciudadanos». Y el secretario de Organización y ministro de Transportes, José Luis Ábalos, alegó que si se acepta que una fuerza esté en el Parlamento hay que «normalizar su actuación» porque «quien ha ganado es la democracia».

Los secesionistas, por su parte, evitan mezclar públicamente el debate presupuestario con exigencias de otra índole; lo que, según fuentes de la dirección socialista, puede facilitarles mucho las cosas de cara a los votantes y a los barones del PSOE que esta semana han empezado a hacer explícitos su recelos.

Tanto Rufián como Matute se limitaron hoy a poner encima de la mesa planteamientos de corte social o económico. Sin embargo, Arrimadas, cuestionó que asuntos como la eliminación del español como lengua vehicular de la enseñanza en la 'ley Celaá', no formen parte de la negociación. Y el PP también da por hecho que el acercamiento de presos de ETA a cárceles del País Vasco o el compromiso de reforma del delito de sedición que rebajaría las penas de los presos del 1-O forman parte de las contrapartidas no confesas de Sánchez a sus eventuales socios.

La estrategia de Ciudadanos, en todo caso, amenaza también el propósito de Sánchez de centrar su imagen y neutralizar las acusaciones de radicalidad desde el principal partido de la oposición. Su líder tiene un plan para volver a situarse en el lugar que ocupó antes de Albert Rivera creyera que iba a poder desbancar al PP como alternativa de Gobierno y pasa por hacer lo que no hizo en la investidura: mantenerse en la negociación hasta el final y ofrecerse como socio moderado que evita que el rumbo del país dependa de quienes buscan la ruptura de la soberanía nacional.

«No podemos sacar a Podemos del Gobierno pero sí hemos sacado unas cuantas propuestas de Podemos de los Presupuestos. Ahora, van a tener que elegir. Aquí hay una mano moderada en lo económico y firme en la defensa de la igualdad de los españoles. Si no cogen esta mano y cogen la de Bildu y ERC jamás podrán decir que es que no tenían otra opción o que es que les ha obligado una oposición irresponsable que no quiere negociar», dijo. «No es necesario soportar esas humillaciones de Otegi diciendo que ellos deciden el futuro de España».