El líder del Partido Popular, Pablo Casado, en una imagen de archivo. / efe/VÍDEO: E. P.

Casado carga contra el «populismo» de Vox y aleja el pacto en Castilla y León

Apuesta por un Gobierno en solitario y avisa a Abacal que cualquier entendimiento pasa por respetar los «principios» del PP

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

Pablo Casado respalda a Alfonso Fernández Mañueco en su intento de buscar un Gobierno en solitario en Castilla y León. El líder del PP no quiere ninguna coalición con Vox pero tampoco es ajeno a que con una mayoría exigua de 31 procuradores, sus trece escaños pueden ser claves para conseguir que Mañueco vuelva a ser investido presidente. Aunque no a cualquier precio. Las líneas rojas, avisó el dirigente conservador, son los principios del PP por mucho que el partido de Santiago Abascal intenten imponerles su agenda ideológica, como la derogación de la ley de violencia de género. «Tenemos límites para pactar y acordar. Nuestros principios son nuestras condiciones. Y no vamos a renunciar a ellos», aseveró.

Ante la plana mayor del partido y los barones territoriales (con la excepción del andaluz Juanma Moreno), Casado desgranó un discurso contundente contra el «populismo» y el «radicalismo», que recordó al que pronunció en el Congreso durante la moción de censura que Abascal presentó contra Pedro Sánchez en octubre de 2020. Aseguró que ambos -populimo y radicalismo- son el «fruto amargo» de las «sociedades que lo cultivan» porque «nunca producen progreso, ni concordia» ni tampoco resuelven problemas, «sólo los multiplican».

El líder conservador insistió, como poco antes había hecho el presidente castellanoleonés, en que quiere para esta región un gobierno en solitario, «con pilares firmes, sin trajes prestados y sin la espada de Damocles continua». La estrategia de Génova es clara, quieren que Mañueco negocie el apoyo de las tres plataformas provinciales con representación (Soria ¡Ya!, Unión del Pueblo Leonés y Por Ávila) para, atados los apoyos de sus siete procuradores, pedir la abstención a Vox y el PSOE para facilitar un Gobierno regional integrado sólo por consejeros del PP.

La abstención de los socialistas, sin embargo, no parece viable. Pedro Sánchez emplazó ayer a los populares a romper los pactos con Vox en toda España para poder entenderse en Castilla y León. Una opción que no contempla Casado, que ignoró la oferta y avisó al presidente del Gobierno que no admite lecciones morales de nadie. «Los que pretenden desestabilizar a este partido –alertó–, pinchan en hueso».

«Un infierno»

Del mismo modo, el líder conservador avisó de que el PP no aceptará pactos con formaciones que «dividan a las personas por el color de la piel, su género, acento u orientación sexual». Las reservas que Vox plantea respecto al estado de las autonomías y a la construcción europea representan también un obstáculo, según dejó entrever, para el entendimiento entre ambos partidos. «Nosotros no aceptamos el revisionismo constitucional, ya sea en contra de las comunidades autónomas, las diputaciones, la monarquía o la Justicia independiente porque creemos en la España de la convivencia y la tolerancia», recalcó.

Mandó también un menaje en clave interna, dirigido a aquellos que no siempre reman a favor de la actual dirección. «Debemos ser autoexigentes, pero no autodestructivos», dijo. Isabel Díaz Ayuso no perdió detalle de la intervención. La presidenta madrileña, que por la mañana había invitado a Mañueco a pactar con Vox sin importar «lo que piense la izquierda de nuestros pactos», estuvo comedida durante el comité ejecutivo celebrado en Génova. Ayuso se limitó a felicitar, como el resto de dirigentes, a su homólogo en Castilla y Léon y destacó la necesidad de intentar que gobierne en solitario. «Los gobiernos de coalición –afirmó– son un verdadero infierno».