La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet. / FOTO: Efe | VÍDEO: AT

Batet busca rebajar las mayorías para constituir ya la comisión de secretos

La presidenta del Congreso quiere sortear los vetos de PP, Cs y Vox a ERC y Bildu y que el órgano pueda entrar en funcionamiento esta misma semana para atajar la crisis de los espías

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

La presidenta del Congreso ha movido ficha en la crisis del espionaje a dirigentes independentistas, que está tensando las relaciones entre el Gobierno y sus socios. Tras comunicárselo a los grupos, Meritxell Batet ha enviado a la Mesa y a la Junta de Portavoces una propuesta para modificar la resolución de 2004 que regula el funcionamiento de la conocida coloquialmente como comisión de secretos oficiales. La elección de sus miembros se decidiría por mayoría absoluta y no por una cualificada de tres quintos, de manera que se puedan sortear los vetos entre partidos que han impedido su constitución en dos años y medio de legislatura.

El Gobierno ofreció este fin de semana a la Generalitat la apertura de una investigación interna en el CNI sobre la utilización del software Pegasus en teléfonos de diputados, europarlamentarios, abogados, líderes sociales y representantes independentistas; la desclasificación de documentos, y la comparecencia de la directora de los servicios de inteligencia, Paz Esteban, ante la citada comisión, para informar de aquello que averigüe en relación al caso desvelado por el grupo de ciberseguridad de la Universidad de Toronto, Citizen Lab, en 'The New Yorker'. El problema es que el Congreso no ha designado aún a los diputados autorizados a conocer ese tipo de información sensible.

PP, Vox y Ciudadanos rechazan que se pueda dar acceso a los secesionistas a secretos de Estado y, aunque ahora asegura que no tiene problema, también el PSOE se mostró inicialmente reticente a que la formación de Santiago Abascal conociera material reservado. Sin el consentimiento del principal partido de la oposición, hoy por hoy resulta imposible llegar a la mayoría de tres quintos de la Cámara exigida hasta ahora para designar a los portavoces de la comisión.

Vía urgente

Batet considera que, dado que la norma establece que, en los casos tasados, el Gobierno ha de facilitar la información recabada a «un diputado por cada grupo parlamentario», una rebaja de las mayorías facilitaría el cumplimiento de un derecho político. Y su idea es activar el cambio cuanto antes, con urgencia. Al finalizar el pleno de este martes convocará sendas reuniones de la Mesa y de la Junta de Portavoces, a las que someterá una nueva resolución, y si cuenta con su visto bueno, algo obligado, la aprobará.

El Gobierno no quiere que el asunto del espionaje siga pudriendo la relación con sus aliados parlamentarios. ERC ya ha amenazado con dinamitar la legislatura. Así que la intención es que la designación de los miembros de la comisión de control de los créditos destinados a gastos reservados (su nombre oficial) se lleve a cabo en el pleno de esta semana. Y, según apuntan fuentes del Congreso, si no hay acuerdo para introducir el asunto en el orden del día, se convocará un pleno extraordinario.

En cualquier caso, no parece que la modificación vaya a calmar las exigencias de los socios del Ejecutivo. Representantes de ERC y EH Bildu, entre otros, han desdeñado este martes la función de dicha comisión, que se celebra a puerta cerrada, y han insistido en su petición de constituir otra comisión, pero ésta de investigación y con «luz y taquígrafos». El portavoz parlamentario de Esquerra, Gabriel Rufián, reclamaba explicaciones públicas y no «tomarse un café» con la directora del CNI para que les cuente «cuatro chascarrillos».