Sánchez charla con Scholz en la cumbre hispano-alemana. / efe

Sánchez y Scholz redoblan la presión sobre Macron en defensa del Midcat

El canciller alemán y el presidente del Gobierno esquivan en su encuentro en La Coruña el asunto de la participación española en el escudo antimisiles de la Unión Europea

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS La Coruña

Ni España ni Alemania tiran la toalla con la idea de reactivar la construcción del Midcat, el gaseoducto que conecta la Península Ibérica con Francia a través de los Pirineos y al que se opone el presidente francés, Emmanuel Macron. El asunto formó parte este miércoles de los asuntos tratados entre ambos países en la Reunión de Alto Nivel celebrada en La Coruña. Y la posición es clara: «Es (un proyecto) de suma importancia para lograr un mercado interior de energía verdaderamente sólido dentro de la UE, acelerar la transición verde y reforzar la autonomía estratégica» puede leerse en el plan de acción suscrito por ambos países.

Francia considera que la infraestructura, paralizada en 2019 por su elevado coste, no es necesaria. Ponerla en marcha le obligaría a acometer una inversión millonaria de la que no sacaría beneficio. Además, esgrime que la iniciativa choca con su objetivo de prescindir de los combustibles fósiles en 2050. España ve, en cambio, en el Midcat una oportunidad para convertirse en el principal proveedor europeo de gas en el contexto de la guerra de Ucrania y para liderar, en un futuro próximo, la exportación de hidrógeno verde. Y para Alemania, enormemente dependiente del gas ruso, la diversificación de los suministros ha adquirido suma importancia.

Sánchez y Scholz, que ofrecieron una comparecencia conjunta al término de la cumbre, rebatieron al unísono los principales argumentos del presidente francés. El canciller alemán admitió que el Midcat podría no ser rentable en un primer momento, pero alegó que puede serlo a largo plazo e incidió en la posibilidad de que en el futuro pueda emplearse para transportar una energía limpia como el citado hidrógeno renovable, lo que contribuiría a los compromisos climáticos. «Yo apoyo de manera explítica esta conexión. Está claro que estamos en una situación especial y que la guerra no solo tiene impacto sobre los ciudadanos de Ucrania. Eso tiene que ver con la seguridad energética», subrayó.

Sánchez remarcó que el aumento de las interconexiones entre la Península Ibérica y el resto del continente fue un compromiso de la cumbre de Madrid en 2015 y recordó que entonces se habló de incrementarlas en un 10% en 2020 y un 15% en 2030. «Estamos más en el 3% que en el 4%. En un contexto internacional pacífico sería un elemento de preocupación, pero ahora, además –esgrimió–, España cuenta con una capacidad regasificadora que podríamos poner a disposición de Europa». El objetivo es que el conducto esté plenamente operativo ya en 2025.

Escollos

La cuestión de las interconexiones fue el gran asunto de consenso en el encuentro que reunió este miércoles a quince ministros. La otra cara de la moneda fueron la flexibilización de las reglas fiscales de la UE, por un lado, y el paquete de ayudas de 200.000 millones anunciado por Alemania para ayudar a pagar la factura energética, por otro. Algunos socios europeos ven con reticencias que Scholz aproveche el músculo financiero de su país para proteger a los ciudadanos y empresas alemanas mientras frena la idea de imponer un tope al precio del gas importado a la UE, como defienden España y otra quincena de países. Sánchez evitó en el encuentro un ataque directo a la medida, pero entre líneas sí cabe vislumbrar un reproche. «Pedimos que todas las soluciones que aportamos los países sean decisiones –dijo– que fortalezcan el mercado único».

De lo que no se habló, según aseguraron ambos, es de la posible participación de España en la construcción del escudo antimisil europeo, un proyecto que Alemania quiere liderar. «Cuando se plantee –se limitó a asegurar Sánchez–, lo estudiaremos».