Alberto Rodríguez, en su toma de posesión como diputado. / J. J. Guillén / EFE

Alberto Rodríguez abandona Podemos tras ser condenado por el Supremo

El exsecretario de Organización de la formación morada asegura que apelará hasta el tribunal europeo y mantiene su querella contra la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, por prevaricación

A. AZPIROZ

Alberto Rodríguez, diputado de Podemos a la que ayer viernes retiró el acta la preisdenta de la cámara Baja, Maritxell Batet, ha asegurado que llevará hasta las últimas instituciones judiciales europeas su inocencia. Rodríguez ha perdido su escaño después de que fuese condenado por el Tribunal Supremo, encargado de juzgarle por ser aforado, tras ser acusado de golpear a un policía durante una manifestación. Tras varios días de discusión en el Congreso, Batet finalmente le anunció este viernes que dejaba de ser diputado, y horas después se anunció una querella de Podemos contra la presidenta del Congreso.

Pocas horas después, tanto en Podemos como en sus socios se comenzó a quitar hierro al asunto. El propio Alberto Garzón, coordinador general de Izquierda Unida y ministro de Consumo, aseguró que la denuncia contra la socialista Batet era a título personal. La respuesta de Rodríguez no tardó en llegar, asume perder su acta de diputado, pero seguirá dando la batalla hasta donde haga falta, ha dicho. Y esto conlleva abandonar Podemos, partido del que fue número tres.

Rodríguez, al que Rajoy miró con perplejo por sus rastas el día que prometió su cargo como diputado en la cámara Baja, ha sido un militante de Podemos desde los mismos inicios del partido. Gracias a él la formación morada ha logrado un escaño por Tenerife. Fiel a Pablo Iglesias en la escisión 'errejonista' que trituró al partido, fue elevado a la Secretaría de Organización, puesto en el que no pudo, al igual que Pablo Echenique antes, poner orden a los díscolos territorios de Podemos y sus diferentes sensibilidades.

«Abandono la militancia partidista y abandono Podemos. Agradezco profundamente estos años que han sido muy intensos de muchísimo aprendizaje y de recibir muchísima leña», se ha despedido Rodríguez, uno de los últimos baluartes que quedaba en pie desde que Pablo Iglesias anunciase que asaltaría los cielos.