Ábalos, el fiel escudero que confió en Sánchez desde el primer día

Su marcha lleva aparejada también su renuncia como número tres del PSOE, aunque no está confirmado si será de inmediato o tras el congreso federal de octubre

MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

Su nombre no entraba en ninguna de las quinielas pero la cancelación este sábado de un acto del PSOE en la que estaba confirmada su presencia hizo saltar las alarmas. José Luis Ábalos (Torrente, 1959), uno de los pesos pesados del Gobierno, hombre de la mayor confianza de Pedro Sánchez y que depositó su fe en él desde el primer día, se marcha. Con más de 40 años de carrera a sus espaldas, los últimos ejerciendo ese oficio de fontanero a veces menospreciado pero sin el cual los engranajes de un partido y de un Gobierno no funcionan, el valenciano ha pedido de 'motu proprio' salir del Ejecutivo. Un marcha que lleva aparejada también su renuncia como número tres del PSOE, aunque no está confirmado si será de inmediato o tras el congreso federal de octubre.

En las primarias del 2014, cuando el ahora presidente del Gobierno se enfrentó a Eduardo Madina para liderar el PSOE, Ábalos fue uno de los apoyos decisivos con los que contó Sánchez. También en 2016 cuando dimitió como secretario general tras el convulso comité federal del 1 de octubre e inició la reconquista del poder interno, que logró en las primarias de mayo 2017 frente a Susana Díaz. Esa fidelidad en los momentos duros le fue premiada con el Ministerio de Fomento, rebautizado como Transportes, y con la poderosa secretaría de Organización del PSOE.

En junio del 2018, jugó un papel crucial en las negociaciones con los nacionalistas para sacar adelante la moción de censura contra Mariano Rajoy, que él mismo defendió desde la tribuna del Congreso. También se le atribuye el éxito de las conversaciones con Podemos, que permitieron en enero de 2020 la reelección de Sánchez como presidente y la conformación del primer Gobierno de coalición. «Ha sido un honor para mí», escribió en su despedida en Twitter.

Aunque su salida ha sido inesperada, la exposición pública a la que ha estado sometido ha terminado por desgastar su imagen. Ábalos es uno de los ministros que más han dado la cara en la defensa de los indultos a los líderes del 'procés'. En un guiño al soberanismo, llegó a asegurar que las causas ante el Tribunal de Cuentas de ex altos cargos del Govern son «piedras en el camino» en el diálogo con la Generalitat. Su encuentro clandestino en Barajas con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y su enfrentamiento abierto con el ala morada del Ejecutivo por la ley de Vivienda le han acompañado hasta su último día.