Peregrinación turística a la tumba del dictador

09/09/2018

El anuncio de la exhumación de Franco ha disparado las visitas al Valle de los Caídos.

No faltan los nostálgicos, pero la mayoría de quienes acuden estos días al monumento lo hacen movidos por la curiosidad.

Estamos de vacaciones y se nos ocurrió venir a ver la tumba de Franco antes de que lo saquen». La familia de Castellón que pasea por la árida explanada de granito del Valle de los Caídos engrosa la estadística: desde que el Gobierno del PSOE anunció su intención de exhumar el cuerpo del dictador, las visitas al monumento se han multiplicado. Valgan los datos de Patrimonio: durante el mes pasado lo visitaron 60.024 personas -más de 1.900 diarias de media-, frente a las 33.929 que lo hicieron en agosto de 2017.

Entre quienes llegan hasta el Valle de los Caídos en una mañana laborable de septiembre, ya sea para asistir a la misa cantada que a diario concelebran nueve sacerdotes o, como la mayoría, para conocer el lugar que Franco se hizo construir para ser enterrado -imponente para algunos, solo pretencioso para otros- hay de todo: mayores de excusión, jóvenes colegiales que se preguntan quién será ese tal José Antonio también enterrado allí, grupos de turistas extranjeros, familias al completo y alguna pareja acaramelada que no pierde la ocasión de sacarse un selfi con el magnífico paisaje de pinos de fondo.

No faltan, claro, los nostálgicos del régimen que se hacen notar portando banderas preconstitucionales, los que saludan brazo en alto ante la lápida -sobre la que siempre hay flores frescas rojas y gualdas- o quienes se arrodillan a besarla.

El Valle es para los franquistas lugar de peregrinaje cada 20 de noviembre y estos días hacen acto de presencia para protestar contra la inminente exhumación. «Que dejen a los muertos en paz», clama una señora con insignia falangista en la escalinata.

Pero la mayoría de los visitantes definen su peregrinaje como meramente turístico, fruto de la curiosidad al rebufo del impacto mediático que ha levantado la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez: las fotos en la tumba del dictador se cotizan al alza en las redes sociales. La familia de Castellón se dirige ya al coche metiendo prisa a los más pequeños: «Venga, que esta tarde tenemos entradas para el Rey León».