El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la rueda de prensa de este miércoles en IFEMA. / AFP | Vídeo: EP

Cumbre OTAN Madrid 2022 La OTAN encara un nuevo orden mundial marcado por las «amenazas» rusa y china

Los aliados firman el Concepto Estratégico de Madrid, que asume una Europa más militarizada y nuevos peligros globales

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

El Concepto Estratégico de Madrid ya es una realidad. Tras meses de trabajo, el texto aprobado este miércoles por los aliados en la cumbre «crucial» que se celebra en España marcará la hoja de ruta de la OTAN para los próximos diez años. Y no ahorra en calificativos al señalar a Rusia como «la más directa y significativa amenaza para la seguridad, la paz y la estabilidad eutoatlántica» y poner el foco, por primera vez, en China por sus «operaciones híbridas y cibernéticas maliciosas». El contenido va más allá de la mera retórica y supondrá el refuerzo con miles de efectivos militares en territorio europeo. Se trata, además, del documento más importante para la Alianza Atlántica tras su propia acta fundacional de 1949 y está ideado con el convencimiento de encarar lo que todos los aliados ya dan por hecho: la llegada de un nuevo orden mundial, un cambio de era que los diplomáticos europeos y estadounidenses comparan con la caída del Muro de Berlín.

La cita en Madrid estaba llamada a dotar de un cariz más climático y sostenible a la estrategia de la OTAN, que se encontraba en punto muerto. La guerra híbrida que se desarrolla a través de internet y mediante la propaganda o las 'fake news' parecía la mayor amenaza de nuestro tiempo. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania en febrero lo puso todo patas arriba y evidenció que Rusia está modernizando sus fuerzas militares y nucleares, todo ello en medio de la escalada de la retórica belicista de su presidente, Vladímir Putin. «Los actores autoritarios desafían nuestros intereses, valores y forma de vida democrática. Están invirtiendo en sofisticadas capacidades convencionales, nucleares y de misiles, con poca transparencia o respeto por las normas y compromisos internacionales», zanja el documento aprobado por la OTAN, con términos que evocan claramente a la Guerra Fría.

Paradójicamente, hace doce años, cuando se aprobó el Concepto Estratégico de Lisboa, el entonces presidente ruso, Dmitri Medvédev, participó en aquella cumbre como socio estratégico de la Alianza Atlántica. Pero el mundo era distinto en 2010 y la idea imperante se basaba en que la decadente Rusia o la emergente China todavía podían participar del mundo basado en reglas y normas internacionales.

Cuatro años después, Putin, de nuevo en el cargo de presidente, dio un giro a su política exterior al sentirse amenazado por la expansión de la OTAN en el Báltico y anunció el fin de «un mundo unipolar» dominado por Estados Unidos. Su palabras no ceste miércoleson en saco roto y tras los conflictos en Osetia y Abjasia, Rusia completó la anexión de Crimea, que hasta entonces era territorio controlado por Ucrania. Hasta que el 24 de febrero de este año, los aliados vieron confirmados sus temores con la entrada de tropas rusas en territorio ucraniano. El desencadenante de la inestabilidad actual que ha castigado a Occidente con una inflación galopante y el alza imparable del precio de los hidrocarburos.

Sin embargo, la Alianza deja una puerta abierta a la desescalada de las tensiones. Aunque considera en su hoja de ruta que Moscú «busca el establecimiento de esferas de influencia y el control directo a través de la coerción, la subversión, la agresión y la anexión», reconoce la necesidad de mantener abiertos canales de comunicación con Rusia «para gestionar y mitigar los riesgos, prevenir la escalada y aumentar la transparencia».

Con China, la OTAN es especialmente dura al acusar a Pekín de emplear una «amplia gama de herramientas políticas, económicas y militares» para aumentar su poder. En el documento adoptado, la Alianza reconoce que «las ambiciones manifiestas y las políticas coercitivas» del gigante asiático «amenazan nuestros intereses, seguridad y valores». En este sentido, acusan al Gobierno de Xi Jinping de «proyectar su poder al tiempo que se mantiene opaco sobre su estrategia, intenciones y crecimiento militar».

En respuesta a este contexto geopolítico que los aliados definen como «un mundo más peligroso», el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, confirmó este miércoles que la organización hará un esfuerzo por «mejorar nuestros batallones en la parte oriental de la Alianza» y aumentar el número de tropas de respuesta rápida -con capacidad para desplegarse en cuestión de horas allí donde sean requeridas- a más de 300.000 efectivos. Ese movimiento supondrá multiplicar casi por ocho los 40.000 soldados de los que se dispone actualmente.

Finlandia, Suecia y el flanco sur

Uno de los objetivos que los aliados están cumpliendo en la cumbre de Madrid es el de mostrar unidad frente a estas amenazas. El documento salió adelante sin ninguna disensión. Incluso el principal obstáculo de la cita, la adhesión de Finlandia y Suecia, se acabó superando después de que Turquía, el principal obstáculo para la entrada de los países nórdicos en la OTAN, diera su brazo a torcer con la firma el martes de un memorando que allanaba el camino. Este miércoles, los aliados invitaron formalmente a ambas naciones, que ahora tendrán que cumplir los cauces habituales para formar parte de la alianza.

España, por su parte, puede considerar un éxito la mención expresa al flanco sur que tanto Felipe VI como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se empeñaron en defender. También, y aunque no se recoge literalmente en el Concepto Estratégico, se da por hecho que un ataque a Ceuta y Melilla activaría la cláusula de defensa colectiva. Aunque su ubicación geográfica está fuera del paraguas defensivo, la organización se muestra dispuesta a defender la soberanía y «cada centímetro del territorio de los aliados».

Zelenski pide un mayor escudo antimisiles ante la guerra por «el futuro»

No pudo estar presente físicamente en Ifema. Pero la amenazada figura de Volodímir Zelenski, con su ya característica camiseta verde oliva, emergió 'online' ante los líderes de la OTAN para volver a recordar que la de Rusia no es solo una guerra contra Ucrania, sino por «el futuro del orden mundial» del que trata de adueñarse Vladímir Putin. Zelenski pidió a los dirigentes de la Alianza que le escuchaban con expresión grave que sean consecuentes con su señalamiento del frente ruso como la principal amenaza contra sus principios y valores. Y que, en consecuencia, acaben contra las «zonas grises» en el flanco del Este y potencien el escudo antimisiles de Ucrania. Porque el alcance de bombardeo ruso contra la integridad de su país, describió gráficamente, es mayor que la distancia que media entre Kiev y Madrid.