La ministra de Justicia dice que no cede a «chantajes»

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26/09/2018

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, garantizó este miércoles, arropada por el PSOE y el Gobierno, que no se va dejar chantajear y ha descartado dimitir, mientras que el PP ha vuelto a pedirle que dé ese paso «por dignidad» y por el bien de la justicia y de España.

«Ni este Gobierno ni esta ministra va a aceptar el chantaje de nadie», ha subrayado Delgado en el pleno del Congreso en referencia, sin citarlo, al excomisario José Manuel Villarejo, en prisión investigado por la Audiencia Nacional por comerciar con información confidencial que obtenía gracias a sus redes de contactos.

Tras ser reprobada ayer en el Senado por la mayoría absoluta del PP, los populares han llevado a la Cámara Baja la polémica suscitada por la filtración en el digital moncloa.com de grabaciones realizadas durante una comida que compartió con Villarejo en 2009 después de que ella dijera que no había tenido relación con él.

Entre constantes aplausos de los diputados socialistas, puestos en pie al final de su intervención, Delgado ha recordado que en sus treinta años como fiscal no se ha «achantado con narcotraficantes, con terroristas, con corruptos y, desde luego, con violadores de los derechos humanos» y ha dejado claro que ahora también se va a mantener firme.

«Como ministra de Justicia, voy a defender el servicio público, la justicia y la ciudadanía hasta sus últimas consecuencias», ha recalcado antes de repetir su principal mensaje hoy: «nadie, nadie nos va a chantajear».

Parálisis

Delgado ha mostrado un «orgullo enorme» de ser ahora servidora pública como ministra del Gobierno de España y ha explicado al PP que si no va a dimitir es, fundamentalmente, «porque después de seis años de parálisis política este Gobierno está trabajando por la ciudadanía» y no está «paralizado por una corrupción constante y sistémica».

Respondía a una interpelación de la diputada del PP María Jesús Bonilla, quien le ha pedido que haga «un ultimo servicio a la justicia, a los españoles y a España y dimita».

En un primer rifirrafe parlamentario sobre el mismo asunto, el diputado popular Rafael Hernando ya había pedido su dimisión, recalcando que su presencia en el pleno «mancilla» la Cámara.

Rémora

«Es una rémora para cualquier Gobierno. No es una víctima, es culpable. La opinión pública ya le ha condenado y yo le pido que no siga llenando de oprobio la democracia y váyase», le ha espetado Hernando, quien ha presentado a la ministra como «un zombi», «paradigma de la mentira» y «rehén de sus peligrosas amistades y relaciones con las cloacas».

Su compañera Bonilla se ha centrado en el «enorme daño» que los populares creen que Delgado hace a la justicia española y ha centrado buena parte de sus críticas en la tardanza del Ministerio a la hora de responder a la demanda presentada en Bélgica contra el juez instructor del «procés», Pablo Llarena.

Para el PP, «mintió» al Parlamento al decir que había defendido a Llarena desde el inicio y vuelve a mentir al surgir las primeras informaciones sobre Villarejo y señalar que no ha tenido relación con él, al margen de coincidir en algún evento.

Las grabaciones, en opinión del PP, «muestran de manera clara que tienen una relación fluida, amigable».

La defensa de Llarena

El uso del término «maricón», que es escucha en uno de los audios, la dejan además «en muy mal lugar como persona, pero también como ministra», en opinión de Bonilla.

Delgado le ha recordado que compareció a petición propia para explicar los pasos dados en defensa de Llarena y ha considerado que la vista celebrada en Bruselas muestra que su estrategia ha sido la adecuada.

No ha comentado la polémica sobre Villarejo, pero ha recordado que pedido comparecer en el Congreso para explicar un caso que, a su juicio, «puede tener más que ver con aspectos de comunicación que con otros temas».

Podemos pide que aparten a la ministra

Mientras desde las filas socialistas y desde el Gobierno se ratificaba el apoyo a la ministra, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha vuelto a pedir que Delgado sea apartada de la política, aunque ha desvinculado esta petición de su apoyo al Gobierno y ha señalado que espera cerrar con el PSOE un acuerdo presupuestario.

Desde Ciudadanos, Albert Rivera ha reprochado a Pedro Sánchez que prometiera un Gobierno «de estrellas» y tres meses después tenga «un Gobierno estrellado», con dos ministros dimitidos, otra «contra las cuerdas», sin mayoría parlamentaria y sin ningún horizonte.