Brahim Ghali. / EFE / EP

El líder del Frente Polisario abandona España y regresa a Argelia

El juez Pedraz rechazó este martes imponer medidas cautelares a Brahim Ghali tras su declaración por la acusación de genocidio | La defensa del jefe de los saharauis acusa a Marruecos de tratarle como un «trofeo político»

A. AZPIROZ | M. BALÍN

Brahim Ghali, jefe máximo del Frente Polisario que defiende la independencia del Sáhara Occidental, no ha encontrado impedimento alguno de la justicia española para regresar a Argelia una vez recibido el alta médica, tras ser ingresado en un hospital de Logroño por coronavirus a finales del mes de abril. Y, a la vez, provocar una crisis sin precedentes entre España y Marruecos desde la pelea por el islote de Perejil allá por 2002.

La salida de este 'incómodo' paciente, el más peligroso de los enemigos para el vecino gobierno de Mohamed VI, la avanzó la noche de este pasado martes el ministro y portavoz del PSOE, José Luis Ábalos. «Se producirá de forma inmediata», dijo en una entrevista en RTVE. Tanto ha sido así que ya horas antes al anuncio del número tres de los socialistas un avión oficial de Argelia, país donde se encuentra asilado el presidente del Sáhara Occidental y de la antigua colonia española, había tratado de llegar a España para realizar el traslado. Pero la salida del jefe de filas de los saharauis no resultó tan simple. Ábalos señaló que lo exigible es que los aviones oficiales de países extranjeros notifiquen su plan de vuelo. El Gobierno de Argel lo hizo, remarcó el ministro, pero desde Madrid se respondió que en el aeropuerto de la capital riojana no existían en el momento las capacidades necesarias para atender el aterrizaje.

Lo que quedaba por confirmar eran los tejemanejes diplomáticos urdidos a lo largo de los últimos días. Marruecos ya había avisado desde un principio de que si su íntimo enemigo saharaui salía de España en secreto, al igual que entró, según argumenta Rabat, habría nuevas represalias contra Madrid, al estilo de la avalancha migratoria sobre Ceuta de hace dos semanas.

El avión que transportaba a Ghali inició su marcha a las 1:30 horas desde el aeropuerto de Noain (Pamplona). / FLIGHTRADAR

Ábalos insistió en que la crisis con Marruecos es asunto del Ministerio de Exteriores, que no de su departamento de Transportes y Fomento. El caso es que para anunciar la salida del líder del Polisario fue él quien dio la cara en la cadena pública y no la jefa de la diplomacia española, Arancha González Laya; caracterizada por un perfil técnico que podría no encajar con una defensa a ultranza del PSOE y las crisis que el partido enfrenta en los sondeos a cuenta de Marruecos, las pasadas elecciones madrileñas o los indultos a los presos del 'procés'

«Se ha procurado una atención humanitaria y ésta acaba cuando ya no es necesario el cuidado sanitario», señaló Ábalos. «La atención médica -añadió- ha concluido y ya no tiene sentido que permanezca en España». A renglón seguido, el ministro y dirigente socialista de máxima confianza de Pedro Sánchez, informó de que el avión que devolverá a Ghali a Argelia despegaría desde Pamplona. No reveló, no obstante, la nacionalidad de la aeronave, si sería argelina, española o de otro país. Finalmente, el avión ha partido de madrugada de Francia, concretamente desde la ciudad de Burdeos, para dirigirse después a la capital Navarra y después a Argelia. Una solución segura a la vez que intermedia, y en la que claramente han intervenido terceros países. París es un firme aliado de Marruecos, si bien se ha mostrado tibio estos días sobre la entrada masiva de inmigrantes a través de Ceuta, un 'tsunami' que podría afectar al país galo justamente cuando el presidente Emmanuel Macron se bate codo a codo en las encuestas para renovar su mandato presidencial con el discurso antimigración de la ultraderechista Marine Le Pen.

Interrogatorio en la Audiencia Nacional

El juez Santiago Pedraz interrogó este martes al presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), autoproclamada en 1976, por las dos querellas reabiertas contra él una vez aterrizó en suelo español el 18 de abril para ser ingresado en el Hospital San Pedro de Logroño. Pedraz, titular del Juzgado Central de Instrucción número cinco, interrogó durante dos horas por videoconferencia a Ghali, de 71 años, sobre los hechos contenidos en las querellas de un colectivo saharaui y del activista Fadel Breica. Unos escritos que denuncian delitos de torturas y detenciones ilegales, entre otros, por parte del oficial y otros altos cargos del Polisario acaecidos en los campamentos de refugiados de Tinduf.

Tras escuchar a Ghali desde su habitación, con evidentes síntomas de debilidad, el juez rechazó decretar prisión provisional contra el investigado o retirarle el pasaporte para evitar su «fuga». Solo acordó que notificase un domicilio en España a fin de estar localizado para cualquier diligencias mientras resuelve la petición de archivo por parte de su defensa. La Fiscalía también secundó la posición del magistrado.

En dos autos, Pedraz explica que «no puede apreciarse riesgo de fuga» porque Ghali ha mostrado voluntad para ponerse en manos del juzgado. Primero cuando tuvo conocimiento de los procedimientos penales y luego tras acceder a testificar. El juez recuerda que no puede ocultar, alterar o destruir fuentes de prueba relevantes para el enjuiciamiento, máxime a la vista de la fecha de los hechos investigados (años ochenta del siglo pasado), y que por ahora no se ha solicitado diligencias de prueba alguna y «menos aún» que el querellado pueda actuar contra bienes jurídicos de las víctimas. Indica que «el informe de la acusación no ha suministrado elementos siquiera indiciarios que avalen la existencia de motivos para creerle responsable de delito alguno; no bastando, por obvio, para acordar medidas cautelares el indicar que entró en España ilícitamente (fue ingresado en Logroñó con otra identidad)».

Próximos pasos judiciales

A la vista de estos autos, la próxima decisión de Pedraz será valorar el sobreseimiento de las causas. No obstante, en caso de decretarse cabría aún recurso de apelación ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

Manidestantes en Madrid en contra de la liberación del líder del Frente Polisario. / Reuters

Este un episodio del que subyace la larga lucha por la territorialidad del Sáhara Occidental, con España como potencia administradora desde 1965, según la ONU, y Rabat envalentonada desde que el anterior Gobierno estadounidense apoyó su soberanía sobre esta zona no autónoma.

Sobre los hechos investigados, Ghali negó cualquier implicación en las violaciones de derechos humanos que le atribuyen cuando era ministro de Defensa y achacó a «fines políticos» las querellas «para tratar una vez más de minar la credibilidad del pueblo saharaui». «Lo han utilizado como un trofeo o como una presa política», denunció su abogado Manuel Ollé. Desde el Polisario incluso aseguran que detrás de esta ofensiva judicial está el servicio de inteligencia marroquí.