Un agente de la Policía Nacional consulta una base de datos en una comisaría. / avelino gómez

Interior destina 400.000 euros para formar a 300 policías en ciberinteligencia tras Pegasus

La falta de medios para instruir en contraespionaje lleva a buscar de urgencia una universidad para preparar 'online' a los agentes

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

El espionaje ilegal al presidente Pedro Sánchez y a los ministros Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles con el programa israelí Pegasus sigue zarandeando las entrañas de la seguridad nacional meses después de conocerse el ataque. El Ministerio del Interior -uno de los departamento señalados por la falla de seguridad junto al Ministerio de Defensa, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la propia Presidencia del Gobierno- ha decidido formar a contrarreloj al mayor número de agentes en ciberinteligencia, una materia totalmente ajena hasta ahora a las fuerzas de seguridad, para intentar afrontar con garantías nuevos intentos de espionaje o abortar campañas de «desinformación» o maniobras de los servicios secretos extranjeros.

La División de Formación y Perfeccionamiento de la Policía Nacional ha convocado en los últimos días, y por el procedimiento de urgencia, un concurso para que un «centro universitario» cree un curso 'online' de ciberinteligencia para este mismo año académico y en el que van a participar 300 funcionarios. De acuerdo con la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, la idea de Interior es comenzar las clases a primeros de octubre. El curso, de 375 horas lectivas y 15 créditos académicos, tendrá una duración de nueve meses.

La Policía, que está dispuesta a pagar hasta 405.000 euros a la universidad que diseñe el curso, por lo pronto ha reservado otros 810.000 euros de sus presupuestos ordinarios para formar a otros 300 agentes durante el ciclo universitario 2023-2024, por lo que el programa tendrá una segunda fase.

La propia Dirección General de la Policía reconoce sin ambages que no «dispone de medios suficientes» para impartir esta formación en ciberinteligencia y que debe recurrir a especialistas externos para cumplir este «objetivo estratégico» de poder enfrentarse a amenazas como el sistema Pegasus, creado por la compañía israelí NSO y cuyos teóricos usuarios son instituciones públicas de cualquier país.

Y es que, según recalcan responsables de Interior, la formación que se busca nada tiene que ver con la ciberdelincuencia, para la que tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil tienen desde años tanto cursos internos como unidades especializadas de «referencia mundial». En realidad, admiten desde la Policía, se trata de formar a agentes en unas competencias de contraespionaje cibernético y otras materias hasta ahora prácticamente reservadas a los servicios secretos.

Seguridad nacional

Así, según revela el pliego de condiciones técnicas, se pretende adiestrar a agentes del Ministerio del Interior en cuestiones de defensa de la seguridad nacional, que hasta ahora eran competencia casi exclusiva del CNI y de su unidad tecnológica, el Centro Criptográfico Nacional (CCN).

Dentro del apartado de «contenido del curso» aparecen materias tan alejadas de las habituales funciones de las fuerzas de seguridad contra el crimen como «investigación en redes alternativas, ataques gubernamentales, ingeniería social, desinformación, análisis de la información orientada a la detección de campañas de desinformación, uso de herramientas de anonimización, controles de ciberdefensa, análisis de ataques recientes a compañías e impacto, análisis de vulnerabilidades de las infraestructuras críticas desde el punto de vista de ciberdefensa o análisis de las amenazas y ciberataques a las infraestructuras críticas».

En la División de Formación y Perfeccionamiento de la Policía Nacional no ocultan que el reciente robo de información de los móviles del presidente y de los ministros de Interior y Defensa han sido un factor de «peso» para buscar de manera urgente formación en contraespionaje cibernético. Sin embargo, insisten en que este nuevo curso universitario no está dirigido «en exclusiva» a la participación de la Policía en la neutralización de ataques de países hostiles, sino más bien a abortar amenazas de grupos no estatales, incluso de carácter terrorista, que pueda usar, eso sí, tácticas de servicios secretos de Estados rivales.

De hecho, en Interior esperan que este curso sea seguido principalmente por efectivos de la Comisaría General de Información, los servicios antiterroristas del CNP, más que por agentes de la Comisaría de Policía Judicial, cuyas unidades son las que en la actualidad están llevando el peso de la lucha contra la ciberdelincuencia común.