Agentes de la Ertzainza examina en Beasain el lugar en el que fueron asesinados los ertzainas Javier Mijangos y Ana Isabel Arostegi en 2001. / Ignacio Pérez

Identifican al exjefe etarra 'Ata' como el asesino de dos ertzainas

La Policía autonómica le atribuye el tiroteo mortal de los agentes Javier Mijangos y Ana Isabel Arostegi en 2001 cuando regulaban el tráfico en Beasain gracias al análisis de las pruebas de la escena del crimen

E. C.

La Ertzaintza ha comunicado al Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional avances sustanciales en la investigación del atentado de ETA cometido el 23 de noviembre de 2001 en Beasain, en el que la organización armada tiroteó mortalmente a los agentes Francisco Javier Mijangos y Ana Isabel Arostegi mientras estaban regulando el tráfico en la calle Sempere. Los últimos avances científicos en materia de genética forense han permitido atribuir al histórico dirigente de ETA Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, alias 'Ata', (que en la actualidad cumple condena en Francia, la autoría del atentado.

Este importante avance en la investigación ha sido posible gracias a la «correcta preservación de las pruebas de la escena del crimen por parte de la Ertzaintza hace más de 20 años», señala la Policía autónoma en un comunicado. «Responde al objetivo prioritario de la Ertzaintza de revisión, periódica y permanente, de todos los atentados de ETA sin esclarecer con el objetivo de atribuirlos y poner a sus personas autoras a disposición judicial», añaden.

La Ertzaintza maneja la hipótesis de que en el atentado pudieron participar más personas y, por ello, la investigación continúa abierta «hasta su total esclarecimiento», añadieron.

Avances en la genética forense

Dos días después del atentado, el 25 de noviembre de 2001, la Ertzaintza localizó, también en Beasain, el vehículo robado que Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe empleó para cometer el mortal atentado. El equipo de la Unidad de Desactivación de Explosivos consiguió neutralizar el artefacto explosivo eléctrico con temporizador colocado para volar el turismo tras la huida y destruir así las pruebas que facilitaran su identificación.

De la inspección ocular en el vehículo, los investigadores recabaron numerosas evidencias, entre ellas huellas dactilares y evidencias genéticas, que han sido «cotejadas periódicamente» con la base de datos de la Ertzaintza y otros archivos estatales y europeos. Paralelamente, durante estos años la Ertzaintza, con autorización judicial, ha recabado en numerosas cárceles perfiles genéticos de integrantes de ETA que se encontraban en activo durante el periodo en el que se cometió este atentado.

Gracias a los avances en materia de genética forense, el pasado 9 de junio, las evidencias anónimas correctamente preservadas durante esta investigación dieron resultado positivo permitiendo determinar la autoría de, al menos una persona, en el atentado de Beasain. Concretamente, uno de los perfiles genéticos anónimos obtenidos en el envoltorio de un caramelo situado en el vehículo empleado para huir es coincidente con el perfil genético de Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe.

Además, en el lugar del atentado fueron localizados casquillos percutidos pertenecientes a las armas empleadas en el asesinato de Arostegi y Mijangos. Tras cooperación con las autoridades francesas, mediando Comisiones Rogatorias Internacionales, se identificaron plenamente las armas empleadas en este asesinato, ya que fueron incautadas en un operativo contra ETA en Francia. La Ertzaintza se desplazó a Lyon, sede central de la Policía Científica francesa, donde se cotejaron las vainas localizadas en el lugar del atentado con las bases de datos francesas, obteniéndose el resultado positivo.