Margarita Robles. / EP

El Gobierno eleva el tono y Robles acusa a Marruecos de «chantaje»

Casado ahonda sus críticas a Sánchez por su responsabilidad al no evitar una crisis que «se veía venir»

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁN Madrid

Lejos de apaciguar los ánimos, el Gobierno elevó el tono y la ministra de Defensa acusó a Marruecos de «chantajear» a España por «utilizar» a menores en la avalancha de inmigrantes de Ceuta. Margarita Robles dijo este jueves lo que no había dicho hasta ahora ningún miembro del Ejecutivo para responder al reino alauí, que, en cambio, se mantiene en silencio. Habló de «vulneración del derecho internacional» y de «agresión contra la integridad territorial de España», una terminología poco compatible con la normalización de las relaciones que busca el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Robles explicó que la avalancha de más de 8.000 inmigrantes en Ceuta, de los que cerca de 1.500 eran menores, fue promovida por las autoridades marroquíes y solo puede ser calificada como «chantaje». Qué otro término se puede emplear, se preguntó, ante «la utilización de niños» por parte de los policías magrebíes que abrieron las puertas de los pasos fronterizos para «desestabilizar» la ciudad norteafricana.

La ministra de Defensa lanzó un aviso rotundo, «con España no se juega», y advirtió en una entrevista en RNE que «la integridad territorial no es negociable» y aseguró que el Gobierno va a «usar todos medios necesarios» para garantizarla.

Lo que no se puede hacer, prosiguió, es violar el derecho internacional en respuesta a una actitud «humanitaria», como la atención médica al líder del Frente Polisario en España. Marruecos, según Robles, podía haber «protestado o mostrado su malestar», pero no organizar una estampida de «personas y menores» engañados. «Con España no van a poder», insistió.

Las palabras de la ministra de Defensa eclipsaron los llamamientos de otros miembros del Gobierno a la distensión. Isabel Celaá, titular de Educación, reclamó un desarme verbal para «no subir más el suflé» y devolver «las aguas a su cauce». José Luis Ábalos, ministro de Transportes, pidió superar «problemas y malentendidos» porque «lo que cuenta es la voluntad de normalizar las relaciones».

El discurso de Robles estuvo más cerca del tenor de las primeras reacciones semioficiales que llegaron este jueves de Rabat. A falta de una respuesta del Gobierno de Saadeddine Othmani, un alto cargo no identificado señaló en el diario digital 'le360.ma', considerado próximo al rey Mohamed VI, que el tiempo de «las palmaditas en la espalda» de España a modo de disculpas ya ha pasado y ha llegado el momento de «los actos» de desagravio por la colaboración con el Frente Polisario. En la misma web se afirma que Pedro Sánchez «lleva la máscara de Franco» y que «la España neofranquista da una triste imagen de la Unión Europea».

En la agencia de noticias oficial, MAP, su director escribe que «el pobre gobierno de Pedro Sánchez se precipita directo al muro tocando la bocina» y pronostica que «las consecuencias de esta gran crisis política y diplomática serán sin duda múltiples y calamitosas» porque dará paso a los «viejos demonios, viejas amarguras y viejos resentimientos» y sepultará «15 años de progreso juntos para construir una asociación bilateral sólida».

El tono «impecable» de Casado

La crisis hispano-marroquí tiene, además, su vertiente doméstica con el enfrentamiento entre el Gobierno y el principal partido de la oposición, que lejos de amainar tras el choque frontal que mantuvieron el miércoles Sánchez y Pablo Casado en el Congreso, también subió el diapasón. El secretario general del PP negó que exista malestar en el partido por el tono beligerante empleado por su líder en el debate con el presidente del Gobierno. «Estuvo impecable», sostuvo Teodoro García Egea. Dicho esto, afirmó que si el PP gobernara no se habría producido el enfrentamiento con Marruecos porque Casado lo «vio venir». Recordó que «hace dos semanas» se reunió con dos altos cargos marroquíes para analizar la situación creada por la presencia clandestina en España del líder del Frente Polisario.

El propio Casado ratificó las palabras de su segundo. «Llevábamos un mes diciendo que esto iba a pasar. Ha sido la crónica de una crisis anunciada», manifestó en una visita al stand de Ceuta en la Feria de Turismo, Fitur. Señaló que no culpaba al Gobierno de la crisis, pero sí de tener «la responsabilidad de no haberla evitado». Aunque a renglón seguido llevó las aguas a su molino de oposición y retó a Sánchez a que «rompa los acuerdos en los 40 ayuntamientos en los que gobierna con Junts, que está pidiendo que Ceuta y Melilla dejen de ser españolas, y rompa su acuerdo de Gobierno con Podemos, que es quien ha producido esta crisis diplomática» al defender el derecho de autodeterminación del Sáhara Occidental.

La ministra de Defensa respondió que el análisis del líder de la oposición le causaba «sonrojo y una profunda decepción».