El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se reúne con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit. / EFE

España y Marruecos, una difícil relación de vecindad

La tensión diplomática entre ambos países ha escalado a niveles de 2002, cuando el Gobierno español tuvo que intervenir militarmente para recuperar el islote Perejil

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

La escalada de tensión en las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos alcanzó este lunes una nueva cota con la llegada de más de 6.000 migrantes a Ceuta ante la pasividad de la policía marroquí. Un evento sin precedentes que se está repitiendo, a cuentagotas, durante todo este martes y que amenaza con desbordar a la ciudad autónoma. Aunque varios miembros del Gobierno han negado que exista relación, lo cierto es que el asunto del Sáhara Occidental y su soberanía es el detonante de una situación que desde Rabat consideran «molesta». En concreto, el ingreso en un hospital de Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en abril, al que desde el país vecino considerar un terrorista.

El equilibro en la región empezó a cambiar a principios de diciembre de 2020, cuando el presidente estadounidense Donald Trump anunció que su país reconocía la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Poco después, el primer ministro marroquí expresaba su intención de situar las plazas de soberanía española de Ceuta y Melilla en la agenda exterior del país.

Estados Unidos también se comprometió a abrir un consulado en el Sáhara y negoció la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel. Una política que el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, no ha revertido.

El movimiento provocó que España y Marruecos aplazacen la cumbre bilateral prevista para el 17 de diciembre en Rabat. Una cita que iba a servir para tratar de zanjar la crisis migratoria con epicentro en Canarias, donde a lo largo de 2020 desembarcaron miles de personas en situación irregular provenientes del país norteafricano.

El aplazamiento coincidió, además, cuando coleaba la polémica ausencia a la cita del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, que había hecho público su apoyo a la autodeterminación del Sahara Occidental. Su exclusión de la cumbre, pese que ya participó en encuentros bilaterales con Italia y Portugal a finales de año, se justificó alegando la necesidad de reducir el tamaño de las delegaciones por razones sanitarias.

Incidente en el Islote Perejil

La vecindad entre España y Marruecos ha pasado por altibajos. En 2022 se cumplirán 20 años de uno de los momentos más difíciles entre ambos países, que se saldó con la rotura de relaciones diplomáticas y a punto estuvo de desencadenar un conflicto bélico. En la mañana del 11 de julio de 2002, un grupo de marinos marroquíes al mando de un suboficial perteneciente a la dotación de un patrullero desembarcaron en la isla y colocaron dos banderas de Marruecos.

La actuación se enmarcaba en un aumento de la tensión desde la llegada al trono del rey Mohamed VI (julio de 1999) y el uso de lenguaje amenazante por parte del entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar, contra Marruecos a raíz de la renuencia de éste de renovar el Acuerdo de pesca con la Unión Europea, que había expirado a finales de 1999.

El conflicto se saldó con la intervención de un grupo de Operaciones Especiales y del Tercio de la Armada del Ejército español, que recuperaron el islote el 17 de julio, después de que Marruecos no hubiera atendido al ultimátum lanzado desde el Gobierno para que procediera al repliegue de sus tropas (un grupo de infantes de marina que habían sustituido a la dotación inicial de marinería).