Inmigrantes observan los blindados en Ceuta. / EFE / aTLAS

Policías y militares patrullan para atrapar a miles de inmigrantes huidos en Ceuta

El Ministerio del Interior ha informado de que ha tramitado ya la devolución de unos 4.000 inmigrantes, la mitad de los cerca de 8.000 que han accedido a la Ciudad Autónoma

MATEO BALÍN MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

El Ministerio del Interior ha autorizado las patrullas conjuntas entre miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y militares por las calles de Ceuta. El objetivo es localizar y agrupar a las decenas de ciudadanos marroquíes que han sorteado el cordón de seguridad para su posterior traslado al puerto fronterizo, según han confirmado fuentes policiales.

La activación del Ejército de Tierra se ha producido a lo largo de la madrugada del martes, después de que unas 6.000 personas hayan accedido de forma irregular a la ciudad autónoma desde primera hora del lunes. Lo han hecho bordeando a nado los espigones marítimos fronterizos del Tarajal y Benzú.

La oleada migratoria sin precedentes en tan pocas horas se ha producido ante la «pasividad» de las fuerzas de seguridad del país vecino, que, según las citadas fuentes, no han evitado contener por mar la salida de estas personas. Al menos un varón adulto ha fallecido por ahogamiento. En Melilla, al menos 80 personas de origen subsahariano han entrado a la fuerza espoleados por la avalancha en Ceuta.

Desde el Ministerio de Defensa han explicado únicamente que las unidades del Ejército, que tienen su sede en Ceuta, «están dando seguridad y apoyo en colaboración con la Policía y Guardia Civil». El Ejército de Tierra cuenta con más de 3.000 efectivos destinados de forma permanente en la ciudad autónoma. Se trata del Regimiento de Caballería Montesa número tres y un Regimiento de Artillería Mixto, además de la Comandancia General, un Regimiento de Ingenieros y la unidad logística.

Según la Delegación del Gobierno, los soldados se están encargando de agrupar, en patrullas conjuntas que lidera la Policía, a los inmigrantes que se mueven por la ciudad de Ceuta, han perimetrado las playas y prestan apoyo logístico para su asistencia. Los efectivos se han equipado con medidas de protección como chalecos, cascos y porras, además de vehículos blindados y lanchas motoras en el mar.

Los BMR se han desplegado en las playas y en la nave industrial del puerto ceutí donde se contiene la avalancha de personas. Las primeras unidades movilizadas han sido la Legión y los Regulares, aunque todos los efectivos en la ciudad autónoma están en alerta.

De los 6.000 ciudadanos marroquíes, en su práctica totalidad, que han entrado a territorio nacional al menos 1.500 han asegurado ser menores, según la Delegación del Gobierno. Esta circunstancia impedirá la devolución inmediata del contingente, que esperan poder realizar las autoridades españolas a partir de los contactos establecidos entre los ministerios de Interior y Exteriores con el Ejecutivo marroquí.

Devoluciones en caliente

De momento, 2.700 personas han sido ya devueltas a Castillejos, localidad marroquí próxima a Ceuta, según ha confirmado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. «Ceuta es tan España como lo es Madrid y Barcelona. Ya hemos desplazado a 150 polícias nacionales y 50 guardias civiles. También hemos artículado la intervención en patrullas conjuntas con las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad ciudadana», ha explicado.

La Administración General del Estado y la Ciudad Autónoma han mantenido, además, una reunión telemática para coordinar el dispositivo de acogida, que se pretende centralizar en las naves comerciales anexas a la frontera, vacías en su mayoría desde el cierre del paso a mediados de marzo del año pasado.

La Comandancia General de Ceuta ha habilitado decenas de literas militares para acoger a los inmigrantes en las citasdas naves, en su inmensa mayoría vacías desde el cierre de la frontera el 13 de marzo de 2020 por la pandemia. La entrada masiva comenzó la madrugada del lunes por el espigón norte del perímetro fronterizo y durante la noche y todo el día de ayer se ha extendido también al Tarajal, en el extremo sur, por donde los marroquíes, en su mayoría jóvenes, pero también mujeres e incluso niños, superan la barrera fronteriza sin ningún control.

Este lento goteo llevó al Ministerio del Interior a reforzar la presencia policial en la frontera con el envío de medio centenar de efectivos de la Guardia Civil. La Policía Nacional, por su parte, va a incrementar en más de 150 agentes sus efectivos en Ceuta, entre miembros de las Unidades de Intervención Policial y personal específico de Científica y de Extranjería y Fronteras.

Vídeo. Atlas

La intención, según un comunicado de Interior, es «agilizar los trámites de devolución en aplicación del acuerdo con Marruecos de 1992». El departamento ministerial ha señalado que lleva «desde el inicio de los acontecimientos desarrollando los trabajos necesarios para dar respuesta a esta situación». En relación con la llegada a Ceuta, Interior recordó que las autoridades españolas y marroquíes acordaron recientemente la devolución de los ciudadanos de ese país que accediesen a nado.

Medida de presión

La avalancha se ha producido en plena escalada de tensión diplomática por la llegada a Logroño el pasado 18 de abril del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, para ser tratado de covid en España. Un hecho que molestó a Marruecos, que ya avisó que «traería consecuencias» y lo definió como «un acto premeditado del que Marruecos toma nota». El Gobierno del país vecino puso en tela de juicio los motivos humanitarios que sustentarían la presencia de Ghali en suelo español, subrayando que este tiene causas pendientes con la justicia española.

Las autoridades marroquíes evitaron comentar las cifras inéditas de migrantes que han cruzado sin ningún problema hacia la ciudad autónoma, mientras que la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, se limitó a afirmar que no le constaba que Marruecos hubiera «levantado la mano» con los migrantes como medida de presión.