Dos submarinos S-70, atracados en el Arsenal de Cartagena.

Defensa, obligada a ampliar el muelle para atracar su nuevo submarino

La Armada adjudica por 9,6 millones de euros a Acciona la adaptación del Arsenal de Cartagena al S-90

GREGORIO MÁRMOL

Acciona Construcción es la empresa elegida por la Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada para realizar la gran obra de adaptación de los muelles de la Base de Submarinos a los nuevos S-80, cuya primera unidad debe entrar en servicio en un año. Según informa el portal de contrataciones del Estado, la Dirección de Gestión Económica de ese órgano naval resolvió el jueves la licitación convocada en noviembre para dragar las actuales fosas de atraque, adaptar los muelles y construir otro adecuado a las dimensiones de la serie de submarinos que construye Navantia Cartagena. La oferta de Acciona fue la escogida entre cuatro. Hará la obra por 9,6 millones de euros, 3,4 menos que el presupuesto base de licitación, y tendrá 24 meses para terminarla. Los pagos se harán en tres anualidades.

La puesta en servicio de los cuatro nuevos submarinos de la clase S-80 conlleva una importante transformación de las infraestructuras de la Base del Arsenal, entre construcción de nuevas y la adaptación de las ya existentes. La previsión de la Armada es invertir unos 15 millones de euros hasta 2025 en todo lo necesario para las primeras cuatro unidades del S-80 y las que vengan más adelante.

El contrato adjudicado a Acciona, aún pendiente de formalizar, contempla el dragado de las actuales fosas de submarinos y el alargamiento del embarcadero central que las divide en dos, en el tramo de poniente del muelle Norte del Arsenal. Los S-80 tienen diez metros de eslora más que los S-70 en servicio. Además, desplazan unas mil toneladas más y su envergadura también es mayor.

Más profundidad

Por ello, la Armada determinó como necesario el dragado de las fosas para garantizar un calado suficiente en las operaciones de los nuevos barcos, prolongar 13 metros el muelle central y recrecerlo, así como dotarlo de defensas y bolardos. De esa primera línea de muelle también desaparecerá el antiguo edificio de compresores.

Uno de los aspectos más destacables de este proyecto es la construcción en perpendicular al muelle Norte de otro dique con capacidad para el atraque de dos S-80. Tendrá 105 metros de longitud y 18 de anchura. Los ingenieros de la Armada desaconsejaron el dragado junto al cantil ya construido debido al riesgo de descalzase y causar graves daños arqueológicos sobre esa infraestructura del siglo XVIII.

El proyecto incluye la remodelación de todo ese frente marítimo, donde serán actualizadas las redes y acometidas de suministros, como las eléctricas, de aguas, comunicaciones y sistemas contraincendios.

La previsión es que la obra comience antes del segundo trimestre del año y pueda estar muy avanzada en un año, coincidiendo con la entrega a la Armada del 'Isaac Peral' (S-81). En las inmediaciones de la Base de Submarinos también se adapta el taller de baterías, con un presupuesto superior a los dos millones de euros, y pronto comenzará la obra para levantar el Centro Integrado de Vigilancia en Tierra (CIVT), la sala de control de los S-80 en puerto.