La exjefa de ETA, María Soledad Iparraguirre, Anboto. / efe

Anboto acepta una nueva condena por el asesinato de dos policías en 1987

La exjefa de ETA reconoce los hechos del escrito de acusación de la Fiscalía en su línea de asumir la culpabilidad desde que fue entregada por Francia

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

María Soledad Iparraguirre, Anboto, exjefa de ETA, ha aceptado este jueves una condena de 70 años y ocho meses de cárcel tras reconocer su participación en el asesinato en 1987 de dos agentes de la Policía Nacional que patrullaban en el Alto de Armentia de Vitoria, en Álava, a consecuencia de la explosión de una bomba casera. «Sí, estoy de acuerdo», ha sido la respuesta de la etarra de 60 años después de que el fiscal le preguntase si aceptaba el escrito de acusación.

Siguiendo la estrategia que ha aplicado en los últimos juicios que se han celebrado contra ella en la Audiencia Nacional, Anboto ha descartado hacer uso de su derecho a la última palabra y ha aceptado sin matices las acusaciones. Entre otras, que estaba integrada en el momento de los hechos en el comando Araba y que preparó un artefacto explosivo compuesto por unos 36 kilos de amonal y unos 40 kilos de metralla, que, junto con el resto de miembros del grupo, ubicaron en una carretera de acceso a la fuente donde asesinaron a los agentes.

«De esta forma y en ejecución de lo planeado, sobre las 15:50 horas del 6 de agosto de 1.987, cuando circulaba por dicho punto el vehículo policial ocupado por Antonio Ligero y Rafael Mucientes, la acusada accionó a distancia el artefacto haciéndolo explosionar, resultando muertos los dos miembros del citado Cuerpo», explicó el fiscal.

Anboto, considerada como una de las jefas de la organización terrorista, acumula una larga lista de condenas y penas de hasta 329 años de cárcel. Pero que se elevaría hasta los casi 415 años cuando haya sentencia firme tras este último juicio y después de un segundo que se celebró el pasado mes de noviembre en la Audiencia Nacional.

En el mismo, la pareja del también jefe de ETA Mikel Antza aceptó 15 años por un delito de estragos terroristas al cometer, como líder del comando Kattu, el atentado contra el Palacio de Justicia de Amurrio (Álava) perpetrado en 1996 y que no dejó víctimas mortales. Además, aceptó el pasado 14 de septiembre una pena de 15 años de prisión por haber dado la orden de atentar contra Juan Carlos I con ocasión de su asistencia a la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao, el 18 de octubre de 1997.

Otros crímenes

Más atrás, en el mes de abril, le fue impuesta una condena de 39 años de cárcel por el asesinato en junio de 1985 del cartero de la localidad alavesa de Amurrio Estanislao Galíndez. La Audiencia Nacional consideró acreditado que en 1985 Iparraguirre se encontraba integrada en el Comando Araba de ETA junto a Juan Carlos Arruti y José Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri, ya condenados por estos hechos.

Antes, en marzo de 2021, fue condenada a 61 años de cárcel por ordenar dos acciones terroristas, una de ellas el atentado contra los policías que vigilaban la entrada de las oficinas del DNI en Bilbao en enero de 1995, en el que murió un agente y otro resultó gravemente herido, y la otra la perpetrada contra una entidad bancaria de Getxo en 1994.

Estas sentencias se sumaban a la condena, ya firme por el Tribunal Supremo, que confirmó 122 años de cárcel por ordenar y facilitar material para cometer otro atentado, el del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo, perpetrado en 1995 en León.

Anboto fue detenida en Francia en 2004, condenada por integración en banda terrorista y extraditada a España en septiembre de 2019 para responder por estas causas. Entonces, Sortu reivindicó su papel durante los últimos años, «para alimentar el proceso de paz iniciado» en 2011 y que concluyó con el desarme y la desaparición de ETA.