15 de Junio 1977: Votando en libertad

Amaneció como un día radiante, no sé si por el sol que brillaba en la isla, o por la alegría que suponía conocer algo nuevo en nuestra historia después de muchos años oculto: el derecho a votar.

Cerca de la media noche de antes de ayer (dos días antes) muchos jóvenes controlaban las paredes en los solares donde habían pegado sus últimos carteles antes de acabar la campaña electoral. Era la forma más segura de que nadie les pegase ningún cartel encima de los suyos, y mucho más vigilados si estos estaban en las proximidades de los colegios electorales.

Aquella campaña electoral nada tiene que ver con las actuales, no existían redes sociales ni Internet y un solo canal de televisión, así que había que poner toda la imaginación para que el mensaje que se quería transmitir llegase al mayor número de personas. Grandes pintadas con espray, unas con más estética que otras, y carteles que continuamente se tenían que reponer pues el contrincante no dudaba en pegar encima si no había nadie al acecho.

Pueblo Canario Unido, Frente Democrático de Izquierda, PSOE, Alianza Popular, Partido Socialista Popular, Unión de Centro Democrático, Falange Española Auténtica y Reforma Social Española, competían en las urnas en esta provincia; unos con la esperanza de obtener algún diputado y otros para hacer valer el dicho que dice “lo importante es participar”.

En plena campaña electoral

La campaña electoral había sido tranquila pero no exenta de pequeños incidentes, sobre todo, por no respetarse los espacios y algunos roces entre las fuerzas de izquierda y los más derechosos. Era una tranquilidad radiante donde algunos coches, con cartelería pegada en la carrocería y con su megafonía a todo volumen, recorrían desde primeras horas de la mañana los barrios pidiendo el voto para su candidato y para recordarnos lo sumamente importante que era acudir a las urnas. Como gran avanzadilla el Partido Comunista de España, era el que más hábil estaba en eso de las cartelerías, pero no se imaginaba que Pueblo Canario Unido contaba con un amplio despliegue de jóvenes voluntarios que recorrían día y noche todas las calles de la ciudad y las entradas a la capital. La UCD desplegaba sus carteles pero con unos “voluntarios” pagados a tal fin y con vallas publicitarias que nadie más podía permitirse, el PSOE también lanzaba sus escuadrillas en la misma línea pero con menos medios y, el PSP y otros partidos minoritarios, hacían lo que podían, eso sí, con mucha voluntad y entrega; sobre todo porque creían en sus principios y se pensaba que unas elecciones libres acabaría con el silencio que se había mantenido durante tantos años de dictadura y con todos nuestros males. Ni por la imaginación pasaba que con una democracia se pudiese llegar a un estado en el que la corrupción fuese el pan nuestro de cada día como así ha sucedido, aunque al menos podamos alzar nuestra voz.

Voluntad y pocos medios

La campaña fue muy llamativa, algunos partidos se atrevieron a realizar su acto central en la grada curva del Estadio Insular; Pueblo Canario Unido, PCE, y PSOE se disputaban en silencio a ver quien traía a más simpatizantes, aunque al final fuese la UCD de Adolfo Suárez, con Lorenzo Olarte a la cabeza, quien ganara las elecciones.

El terrero de lucha del López Socas o la Plaza del Pueblo en la Isleta eran otros lugares alternativos para concentrar a quienes quisieran escucharles. No había barrio que los militantes no pateasen y explicasen en las esquinas, en los bares o barberías, cuáles eran sus principios a defender. La izquierda lo tenía muy crudo, pues muchos pensaban que era verdad aquello que los comunistas tenían “cuernos y rabos” y nos iban a quitar “nuestra casita y nuestros pequeños ahorros”.

Los líderes nacionales no dudaron en trasladarse a las islas: Adolfo Suárez, Tierno Galván, Santiago Carrillo, ya sin peluca, Fraga, Felipe González y hasta el líder de ultraderecha Blas Piñar. Las escoltas que llevaban era la mínima y su seguridad se cubría con los servicios de orden de los propios partidos formados por los militantes de más confianza. En las proximidades de los actos un par de “bombonas” de la policía, los grises, con los antidisturbios por si acaso alguien se desmadrase, situación que creaba malestar en muchos partidos de izquierda al interpretar que se trataba de un control policial sobre los mismos. La policía, mientras más lejos mejor, y razón no faltaba para pensarlo. Muchos de esos agentes eran los mismos que unos meses antes torturaban en las comisarías a los detenidos políticos. Y, entre los espectadores, algún que otro infiltrado que todo el mundo intentaba averiguar quién era.

El cambio fue tan brusco en poco más de un año que, a sabiendas que la campaña era legal, mientras algunos militantes pegaban carteles otros acechaban en la esquina por si venía el coche de la “pasma” y poder salir corriendo.

Había mucha voluntad y muy pocos medios para transmitir los mensajes.

Empezando a ser libres

Por otro lado, a las fuerzas del orden público desconcertadas, le era difícil asimilar que lo que unos meses antes era motivo de detención y de arrestos, a partir de ahora iba a ser normal. Al mismo tiempo había un agravante: los mandos policiales eran los mismos, la mayoría de ellos con una mentalidad represiva como se les había enseñado. Algunos agentes no lograban asimilar lo que estaba ocurriendo y sacaban la porra por menos de nada mientras otros daban un paso al frente y cumplían órdenes exclusivamente.

Los sindicatos seguían con su lucha por la defensa de las libertades y de los trabajadores: CCOO, el sindicato del PCE, UGT, el sindicato del PSOE, el SOC, el de los nacionalistas a los que se unían otros como USO y El Sindicato de los Trabajadores del Mar, con gran presencia en este sector, o el STEC, Sindicato de los Trabajadores de la Enseñanza de Canarias, aunque nació un poco más tarde al igual que el anterior.

Notarios de la Transición

¿Y los periodistas? ¿Cómo actuar?, ¿De verdad íbamos a tener libertad de expresión, podíamos ya hablar de huelga un término “prohibido” en las publicaciones? ¿Tenían los periódicos que continuar con la censura de Información y Turismo? Todo fue un revulsivo y enseguida se supo quienes estaban por las libertades y quiénes no. Ahí se empezó a fraguar un grupo de notarios de la Transición que, un día sí y otro también, procuraban que no hubiese detalle que no llegase a la opinión pública. Algunos partidos lanzaban sus boletines aún en multicopistas. Todos los demócratas de la prensa queríamos ir a los mítines de la izquierda a entrevistar a sus líderes, al fin y al cabo a los de la derecha ya los teníamos muy oídos.

Los actos eran convocados por vía oficial y las notificaciones del Gobierno Civil las repartía un agente motorista que las llevaba a los periódicos. Un policía municipal, Barrios, llevaba todas las tardes a mi casa una nota con la información de cuanto había acontecido en el día. Recordemos que no existían móviles, ni Internet, ni ordenadores, la única fuente informativa rápida era el boca a boca o la radio. Pero las noticias se propagaban como la espuma. Si había ocurrido un incidente en la Isleta, al poco tiempo ya había llegado a los canales precisos. Por aquel entonces yo ejercía la corresponsalía de Diario16 y estaba bien informado, no había manifestación que no supiese donde se iba a celebrar, donde iban a haber saltos, o donde podían producirse incidentes, antes de que llegaran los agentes del orden yo, ya estaba a allí. En otros casos eran algunos agentes, que creían en otro futuro, los que me pasaban la información que necesitaba, ya fuera de una detención o de un corte de tráfico que se acababa de producir en otra zona. Creo que muchas veces llegaron a pensar que yo estaba detrás de la organización. Curiosamente no sufrí la ‘Ley Mordaza’ de la época. Al trabajar para un periódico nacional era más difícil presionar para que no se publicase tal o cual cosa, aunque siempre los periódicos locales jugaron un gran papel en el camino a las libertades.

En Canarias empezaba fuerte el tema nacionalista con PCU y Cubillo que empezaba con sus ‘andadas’, eso hacía que los temas de Canarias tuvieran una gran repercusión en la prensa nacional, sobre todo Diario16 y El País.

Y llegó el día señalado en el que nadie sabía anda de nada, y los interventores de las mesas electorales y los representantes de las fuerzas políticas presentes en los colegios decían como había que votar. Pequeños incidentes que empezaban a hacernos un pueblo maduro, pero sobre todo, libre.

Tras las elecciones llegó el recuento de voto y empezamos a caminar hasta nuestros días.

Datos a tener en cuenta:

Provincia de Las Palmas:

Población.........................647.371

Censo electoral............... 351.695

Cabezas de lista:

Falange Española Auténtica

José A. Cabrera Martínez

Pueblo Canario Unido

Congreso: Carlos Suárez.

Senado: Julia Chinarro.

UCD

Congreso: José Miguel Bravo de Laguna, Fernando Bergaza Perdomo, Cesar Llorens, Nicolás Díaz Saavedra, Rafael Martín Hernández.

Senado: Diego Cambreleng Roca, Fernando Giménez Navarro. Gregorio Toledo

PSP

Congreso: Manuel Rodríguez Márquez, José. L. Guereta, Salvador Martell.

Senado por Lanzarote: Manuel Medina.

PCE

Congreso: José Carlos Mauricio, Antonio Cabral, Augusto

Hidalgo Champsaur, Marcelino Galindo, Isabel Suárez y Andrés Alvarado.

Alianza Popular (AP)

Congreso: Manuel de la Cueva Fernández, Antonio Vega Pereira.

Senado: José Naranjo Hermosilla, Manuel Padrón Quevedo.

Senado por Fuerteventura: Manuel Martín Martín

Senado por Lanzarote: Lorenzo González

PSOE

Congreso: Jerónimo Saavedra Acevedo, Anastasio Travieso Quintana, Ángel Luis Sánchez Bolaños, Fernando Batista Valdivieso, José Luis Pérez Ojeda, Enrique Pérez Parrilla.

Candidatura Independiente

Senado: José Joaquín Díaz de Aguilar.

Senado por Fuerteventura: Matías González y Miguel Cabrera.

Frente Democrático de Izquierda

Congreso: Arcadio Díaz Tejera, Enrique Caro Zamora,

Partido Popular Canario

Congreso: Antonio González Betancor.

Senado: Amado Ramos.

Partido Socialista de Canarias

Congreso: Manuel Bermejo Pérez, Agustín Bosch, Sebastián Doreste, Ilse Court, Pedro Suárez y Eliseo castellano.