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Razones por las que los accidentes de moto aumentan mientras bajan los de coche

Velocidad, alcohol y drogas, los factores que más influyen en los accidentes de moto

PATXI FERNÁNDEZ Madrid

En 2019, uno de cada cuatro fallecidos en siniestros de tráfico en España eran motociclistas, quienes perdieron la vida mayoritariamente durante el fin de semana (alrededor del 45%). El número de fallecidos en moto y ciclomotor se ha reducido menos que la de ocupantes de automóviles, debido en parte a que desde 2009 el parque de motos ha aumentado un 38% en España frente al 12% en el caso de los turismos.

En 2019 la siniestralidad mortal de los motociclistas aumentó un 16% respecto a 2018 y los conductores pasaron a representar 1 de cada 4 fallecidos.

Son datos del estudio 'Hoja de ruta para la mejora de la seguridad vial en usuarios de motocicletas y ciclomotores', presentado por Fundación MAPFRE y la Asociación Española de la Carretera. El informe identifica los principales factores de riesgo en el colectivo de motoristas, y analiza las tendencias en la siniestralidad grave, con muertos y heridos hospitalizados. En el mismo se analizan un total de 240 casos reales de fallecidos en siniestros de moto y ciclomotor y más de 7.000 lesiones sufridas por más de 3.000 conductores de motocicletas y ciclomotores.

Más accidentes en las zonas urbanas

Según el estudio, en las zonas urbanas se registran más siniestros, pero menos mortales, al contrario que en las zonas interurbanas, donde hay menos colisiones, pero con mayor mortalidad; que el 98% de los conductores accidentados no llevaba ninguna prenda reflectante; y que un 3% no utilizaba casco.

El exceso de velocidad (29,3%), el consumo de alcohol (17,4%) y la ingesta de drogas (10,2%) son los factores de riesgo que más influyen en un siniestro mortal de moto. También interviene el hecho de no usar el casco de la talla adecuada, abrochado y ajustado correctamente, lo que puede provocar hasta el 6% de los fallecimientos en motociclistas y el 29% en conductores de ciclomotores.

La investigación pone de manifiesto otros datos relevantes sobre estos más de 200 fallecidos, en su inmensa mayoría hombres (95%), que perdieron la vida, principalmente durante el fin de semana. Destaca que las lesiones no mortales más frecuentes se produjeron principalmente en el tronco (28%) y en las piernas (27%) y que la mayoría de los incidentes mortales fueron resultado de una salida de la vía (41,3%), una colisión frontolateral (16,8%), propia de una intersección, y una caída (15%).

Indica, además, que cuatro de cada diez conductores (41%) no utilizaban equipamiento de seguridad, exceptuando el casco, y que el uso de algún otro elemento de protección, como airbags, chaquetas con protecciones, guantes y botas especiales, entre otros, eran más habituales en carretera (71%) que en ciudad, donde solo los utilizaban el 25% de los fallecidos de los que se disponía información.

Asimismo, señala la investigación, que en más de la mitad de los siniestros con motociclistas fallecidos (52%) no estaba implicado otro vehículo, y que cuando sí lo estaba el suceso ocurrió principalmente porque el conductor del otro vehículo no respetó la norma genérica de prioridad (21%) o sufrió alguna distracción o no se percató de la presencia del motociclista (10%).

Riesgo por kilómetro recorrido

El riesgo de fallecer por cada kilómetro recorrido en motocicleta es 17 veces superior que el de hacerlo en un turismo. Además de analizar los datos de siniestralidad, el informe incluye recomendaciones, como la de mejorar la formación de todos los conductores, incluyendo a aquellos que con su carné B (de coche) empiezan a conducir motos de pequeña cilindrada, así como la de los motociclistas profesionales, en especial, de los repartidores, que deberían recibir cursos de conducción segura, en particular para mejorar la conducción en curva y en intersecciones, y el frenado de emergencia.

La concienciación también es clave, y en este sentido, el estudio plantea la necesidad de completar la formación práctica de todos los conductores (tanto de motocicleta como de automóviles o vehículos pesados) con sesiones específicas de concienciación, percepción del riesgo, toma de decisiones seguras y necesidad de compartir la vía, que estén moderadas por víctimas de siniestros de circulación.

También, para promover el equipamiento de alta visibilidad y de protección que ayude a proteger mejor las lesiones producidas en columna vertebral, manos y pies, algunas de las zonas más afectadas, e incorporar más tecnología de seguridad de serie en todas las motocicletas y ciclomotores, como el sistema de llamada de emergencia y el ABS, actualmente no obligatorio en vehículos de menos de 125 cc.

La investigación recoge, además, la necesidad de mejorar las carreteras con barreras de protección que sean compatibles con la seguridad de estos conductores y que eviten situaciones trágicas y frecuentes como la amputación de miembros inferiores, que suceden como consecuencia de una colisión. También la importancia de fomentar un plan de ayudas para la renovación del parque de este tipo de vehículos y para la actualización de la ITV y su cumplimiento; así como reforzar los controles de circulación, especialmente en relación a las infracciones que más fallecidos provocan: exceso de velocidad y presencia de alcohol y drogas.