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Por qué te pueden multar con 100 euros si fumas mientras conduces

PATXI FERNÁNDEZ Madrid

El Ministerio de Sanidad ha iniciado una nueva estrategia para luchar contra el tabaquismo, con medidas que incluyen la posible prohibición de fumar mientras se conduce e incluso restringir el consumo en espacios al aire libre.

Sin embargo, y aunque ni la Ley de Tráfico ni el Código de Circulación recogen actualmente la prohibición de fumar al volante, es posible que las autoridades de tráfico nos sancionen si lo hacemos.

Si nos ceñimos al Código de Circulación, y como nos recuerdan desde Pyramid Consulting, en el artículo 18.1 no impide fumar conduciendo, como tampoco prohíbe comer o maquillarse al volante. No obstante, sí prohíbe todo lo que suponga disminuir la atención de la carretera. Por lo tanto, y concretamente en este caso, fumar conduciendo podría suponer una multa de hasta cien euros.

Si los agentes de Tráfico consideran que fumar está generando una distracción que pone en riesgo la seguridad vial, el conductor puede ser multado. Y así sí que lo contempla el Reglamento de Circulación, que advierte de que «el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente en la conducción para garantizar su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía».

La propia Dirección General de Tráfico ha alertado en varias ocasiones del peligro que supone fumar o encender un cigarrillo mientras se maneja un vehículo.

«Encender, tirar la ceniza, apagar el cigarrillo... todo causa distracciones y pone en riesgo la seguridad vial», detalla Fernando Pérez, de la Sociedad Española de Medicina de Tráfico (SEMT). Encender un cigarrillo lleva 4,1 segundos, lo que implica que circulará sin concentración y sin plena atención en la carretera; además de que circulando a 100 km/h, se recorren 113 metros sin la atención plena en la carretera, con un alto riesgo de sufrir un accidente de tráfico.

Asimismo, fumárselo requiere unos tres o cuatro minutos, es decir, «seis kilómetros con una sola mano bien colocada en el volante, lo que en situaciones normales ya es peligroso de por sí», indica el doctor José Luis Díaz Maroto, desde la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

Encender un cigarrillo i mplica una distracción mínima de 4 segundos. Durante este tiempo, el coche circula a altas velocidades sin apenas control. A esto hay que añadir la posibilidad de que caiga ceniza sobre nosotros con la consiguiente retirada de la vista de la carretera y la búsqueda del tabaco dentro del habitáculo.

Fumar al volante también afecta a la capacidad de reacción del conductor: durante el tiempo que se tarda en fumar, una mano sujeta el cigarro. De esta forma es imposible sujetar el volante con las dos manos y con firmeza. La capacidad de reaccionar del conductor ante posibles imprevistos se ve mermada.

Otro aspecto a tener en cuenta es que fumar dentro del automóvil reduce la eficiencia del filtro de habitáculo, cuyo objetivo es garantizar la calidad del aire y que circule correctamente. Probablemente se tenga que cambiar con más frecuencia de lo habitual. De no hacerlo, habrá olores desagradables y la cantidad del aire filtrado que se respirará dentro del vehículo será reducida.

Además de la posibilidad de ser multados por fumar al volante hay que tener en cuenta que se prohíbe arrojar a la vía o en sus inmediaciones cualquier objeto que pueda dar lugar a la producción de incendios o, en general, poner en peligro la seguridad vial. Las infracciones a este precepto tendrán la consideración de infracción grave.

Por ello, arrojar objetos desde coches en marcha, incluidas colillas, se multa con 200 euros y la retirada de 4 puntos del permiso de conducir. Y es que el 3% de los incendios lo originan colillas de cigarrillos abandonadas o arrojadas desde vehículos.