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De la presión al equilibrado: cómo tener claro cuándo debo cambiar los neumáticos del coche

Son el único punto de contacto entre el vehículo y el asfalto y, por lo tanto, su estado merece especial atención

S. M. Madrid

Hay que tener en cuenta que un neumático desgastado por debajo del límite legal, e incluso antes, deja de cumplir su función y pone en peligro nuestra seguridad y la de los demás, ya que el agarre disminuye y aumenta la distancia de frenado, multiplicando el riesgo de sufrir patinazos o el temido 'aquaplaning'. Por otro lado, además de ser un peligro para la seguridad vial, circular con neumáticos en mal estado se traduce en un gasto extra de combustible y más emisiones de CO2 a la atmósfera.

La vida útil de un neumático comienza a partir de su instalación en el vehículo. Estos deben ser sustituidos cuando se desgastan, sin embargo, es algo que varía mucho en función de diversos factores: su diseño, los hábitos del conductor, el clima, las condiciones de la carretera y los cuidados que se dispensan al neumático. Por eso, es importante que revisemos su estado periódicamente para comprobar cómo se encuentran y reemplazarlos por otros nuevos si es el caso.

Por este motivo, Alquiber, empresa de renting flexible, nos ofrece algunas recomendaciones para tener claro cuándo cambiarlos o cómo identificar problemas en su estado. Son el único punto de contacto entre el vehículo y el asfalto y, por lo tanto, su estado merece especial atención:

- Dibujo: La comprobación de la profundidad de los dibujos de los neumáticos es una medida preventiva sencilla y de gran importancia. Son estos surcos en las gomas lo que garantiza nuestra tracción, adherencia al asfalto y desalojo del agua al circular por carretera. Si bien el mínimo legal es de 1.6 mm, es recomendable no llegar nunca a este límite ya que afecta directamente a la seguridad: la distancia de frenado aumenta considerablemente y existe mayor riesgo de 'aquaplaning'.

- Presión: Muchos de los problemas que podemos tener con los neumáticos se deben a una presión incorrecta, ya sea baja o alta. Con la presión insuficiente, el neumático se calienta más y se desgasta antes y de forma irregular. Pero también es importante recalcar que existe mayor peligro de pinchar, desllantar, perder adherencia, desprendimiento de la banda de rodadura, etc. También, se estima que se consume un 20% más. En el lado opuesto, con demasiada presión el neumático también se gastará más, se corre riesgo de reventón e influye negativamente en el agarre y en la suspensión del vehículo. Puedes encontrar las indicaciones del fabricante según neumático y carga en el manual del vehículo, en una pegatina en el montante de la puerta del conductor o en la tapa del depósito de combustible.

- Edad: Es uno de los aspectos más importantes que deberías tener en cuenta ya que los neumáticos no solo se deterioran por su uso, sino también por el paso del tiempo, incluso sin estar instalados. La goma puede endurecerse y cristalizarse perdiendo calidad y afectando negativamente al rendimiento; también pueden deformarse al almacenarse mucho tiempo o de forma incorrecta. Para conocer la fecha de fabricación, fíjate en el código DOT. Responde a las siglas de 'Department of Transportation' y se trata de un código que exige el Ministerio de Transporte de EEUU para la comercialización de los neumáticos. Aunque en Europa no es necesario, también suele aparecer y recoge la fecha y lugar de fabricación:

2 grupos de entre 3 y 4 caracteres para el lugar (fabricante y fábrica).

4 números para la fecha de producción (semana y año): Las dos primeras cifras indican la semana del año y las dos últimas, el año. Así, un neumático cuyo código DOT termina en 3716, ha sido fabricado en la 37ª semana del año 2016.

Si el neumático tiene más de 10 años desde su fabricación, debe ser sustituido. Lo ideal es instalar neumáticos con dos años o menos de antigüedad.

- Equilibrado y alineado: El alineado o paralelo consiste en ajustar los elementos de dirección y suspensión para alinear las ruedas de cada eje y los ejes entre sí, consiguiendo así que apoyen bien en el asfalto y rueden paralelamente. Por otro lado, el equilibrado consiste en asegurar que la rueda pese lo mismo en toda su superficie, haciendo que coincida su eje geométrico con su centro de gravedad y, por tanto, circule de forma cómoda. Para que se desajusten ambos parámetros no es necesario un golpe fuerte, sino que puede ocurrir por continuos y suaves golpecitos. En un principio, provocará que el coche se desvíe muy ligeramente hacia uno de los lados y vibraciones en el volante. Cuando se mantenga durante un tiempo este estado, el comportamiento del vehículo será más inseguro: la dirección estará más dura, las ruedas tardarán un poco en volver a su posición tras girar, etc. Finalmente, llegará lo más obvio: nuestro vehículo consumirá más y los neumáticos no se desgastarán uniformemente, sino más de un lateral que otro. Acude a personal cualificado para el correcto montaje, equilibrado y alineación de tus neumáticos. Una instalación y revisiones periódicas adecuadas nos ayudan a conseguir la mejor conducción y garantizan nuestra seguridad.

- Conducción y asfalto: La propia forma de conducir influye directamente en la vida de los neumáticos. Acelerones, frenazos, pasar a mucha velocidad por badenes, resaltos o baches, aumentan el desgaste además de ser acciones poco seguras y sancionables. También es recomendable evitar firmes accidentados e irregulares siempre que se pueda y, en caso contrario, adecuar la velocidad a las circunstancias. Otras acciones simples como estrangular la goma o rozar los laterales con bordillos al aparcar también resultan perjudiciales.