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Los elementos del coche a revisar con la llegada del otoño

El buen funcionamiento de todos los elementos es vital para mantener unas condiciones óptimas de seguridad ante la disminución de las horas de luz, el descenso de las temperaturas y el aumento de las lluvias

S. M. Madrid

Con la llegada del Otoño es recomendable una revisión general del estado del vehículo para anticiparse a la caída de las hojas y la llegada del frío. De hecho, el buen funcionamiento de todos los elementos es vital para mantener unas condiciones óptimas de seguridad ante la disminución de las horas de luz, el descenso de las temperaturas y el aumento de las lluvias. Debemos tener en cuenta que con el cambio de estación, muchos componentes del vehículo pueden sufrir problemas o averías, por ello, desde la red de talleres Confortauto Hankook Masters aconsejan una inspección preventiva, pues solo de este modo se puede localizar cualquier incidencia a tiempo, permitiéndonos solucionarla sin correr ningún tipo de riesgo.

1. Neumáticos: La revisión de los neumáticos es primordial en esta época del año para evitar efectos como el aquaplaning. Examinar su estado, presión y dibujo es fundamental, pues de lo contrario nuestra union con la carretera será frágil. Circular con neumáticos desgastados pone en peligro nuestra seguridad y la de los demás. Según la normativa, la profundidad del dibujo de los neumáticos no debe superar los 1,6 milímetros (límite legal establecido), siendo aconsejable su cambio cuando la profundidad sea inferior a 3 milímetros.

2. Sistema de Alumbrado: Una de las características del otoño es que las jornadas diurnas se acortan y comienza a anochecer antes. Por ello, es muy importante revisar el alumbrado y la señalización de coche: luces delanteras, de posición, de cruce y de carretera, luces traseras, de posición, de freno y, por último, los intermitentes.

3. Escobillas: De ellas depende nuestra visibilidad, y en otoño, cuando las precipitaciones aparecen de forma repentina, esta visibilidad puede verse comprometida si las escobillas no están en perfecto estado. Tras un verano seco y caluroso, es probable que las gomas del limpiaparabrisas estén resecas y pierdan elasticidad, con lo cual su eficacia será nula para limpiar bien las gotas de lluvia y humedad del vehículo. Por ello, aunque en verano le hayamos dado poco uso a los limpiaparabrisas, hay que revisarlos y sustituir urgentemente las escobillas si estuvieran en mal estado.

4. Líquidos: No pases por alto el líquido de frenos, el aceite lubricante, el líquido limpiaparabrisas y el anticongelante.

5. Batería: Tras un verano con intenso calor, las baterías de los automóviles quedan debilitadas para cumplir con su trabajo cuando llega el frío, siendo recomendable revisarlas en otoño. Es muy importante realizar un buen mantenimiento de esta pieza, pues no olvidemos que el fallo de las baterías es la primera causa de averías en carretera.

6. Frenos: Tras el verano, es posible que hayamos dado un uso intensivo al vehículo, con lo cual las pastillas y discos de freno habrán sufrido un serio desgaste. Esta corrosión afecta directamente al correcto comportamiento de los frenos, poniendo en riesgo nuestra seguridad. Si al conducir observamos síntomas como ruidos o vibraciones al frenar, que el pedal de freno se hunde, está muy duro o pierde capacidad de frenado recorriendo más distancia de para detener el coche, deberíamos someter el vehículo a revisión lo antes posible.

7. Amortiguadores: La suspensión se encarga de absorber las irregularidades del suelo y de asegurar que los neumáticos estén siempre en contacto con el firme. Uno de los elementos que determinan la suspensión son los amortiguadores. Éstos se deterioran progresivamente con el uso, por tanto, es importantísimo que se revisen en un taller de confianza cada 20.000 km o en caso de observar cualquier alteración. Si éstos se encuentran desajustados, el coche no se adaptará bien al asfalto, lo que ocasionará que, en determinadas situaciones, los neumáticos pierdan el contacto con la carretera, provocando un desgaste prematuro o desigual del neumático y un menor agarre que haga la conducción insegura.

8. Filtros: Los filtros son cuatro: el filtro de aceite, el filtro de aire, el filtro de combustible y el filtro del habitáculo. Es importante que cada uno de ellos esté libre de suciedad y partículas que puedan dañar al motor impidiendo que el vehículo funcione de forma apropiada. El buen mantenimiento de cada uno de ellos hará que la vida de nuestro vehículo sea más duradera y que su rendimiento sea mayor. Entre otras cosas, los filtros en buenas condiciones contribuirán a conservar el motor, disminuir el consumo y no dañar el medio ambiente.