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Jaguar I-Pace 2021, el toque que faltaba al eléctrico británico

UNAI MEZCUA

Pocos detalles le faltaban al Jaguar I-Pace, el primer eléctrico de la marca británica, para rondar la perfección. Pero esas pequeñas fallas las ha pulido el fabricante en la versión de 2021 de su SUV, capaz ahora de brillar con más fuerza.

Sin grandes cambios mecánicos, el I-Pace 2021 mantiene sus dos motores eléctricos, de 200CV cada uno, uno en cada eje. En total, rinden 400CV y ofrecen un empuje extraordinario desde el primer momento en el que se pisa el acelerador, aunque también el consumo es alto, rondando los 28 kWh durante nuestra prueba.

Pero si antes ese empuje resultaba algo difícil de modular, pudiendo ocasionar a los pasajeros alguna incomodidad, ahora eso no sucede, gracias a una mejora general de la gestión energética, tal y como hemos podido comprobar de primera mano. Entre otras cosas, los ingenieros de Jaguar han empleado cambiado la técnica de modulación del inversor, han reducido la resistencia del freno -con un tacto y un recorrido mucho más realista- y también han introducido modificaciones en su sistema de regeneración.

El resultado final es un tacto mucho más fácil de dominar, para obtener deportividad si se necesita, o confort si es lo que se prefiere. Y se mantiene la opción de elegir entre un nivel de regeneración alto o bajo al levantar el pie del acelerador, si bien el acceso a esta funcionalidad continúa siendo algo complicado de encontrar.

Otro cambio relevante es la introducción de un nuevo cargador trifásico de 11 kW incorporado, que permite reducir de forma notable los tiempos de recarga. Ahora permite pasar de 0 a 100 en poco más de 9 horas, y obtener 127 kilómetros de autonomía en 15 minutos de carga rápida a corriente continua.

El resto de cambios tienen que ver con la tecnología embarcada. El I-Pace incorpora ahora el sistema multimedia avanzado Pivi Pro, mucho más ágil y de manejo similar a un smartphone. No solo la calidad de imagen de la pantalla incorporada (de diez pulgadas) es muy buena, sino que el funcionamiento del sistema de reconocimiento vocal es excelente. La clave es la adopción de la nueva arquitectura EVA 2.0, que convierte al coche en un superordenador, capaz también de recibir actualizaciones por vía inalámbrica. También destaca la incorporación de una nueva cámara en 3D, que facilita mucho la tarea de aparcar.

En el nuevo I-Pace se mantienen, de otro lado, incorporaciones como las manetas retráctiles de las puertas -ya adelantadas por el Range Rover Velar- o el alerón trasero, que además de reducir la elevación a velocidades altas contribuye a prescindir de limpiaparabrisas traseros: la lluvia, simplemente, se desliza hacia el suelo gracias también a un recubrimiento hidrófobo en el cristal.

En el interior, la calidad es evidente, análoga a la que acostumbra Jaguar. Sobresale la amplitud del habitáculo, acentuada por un espectacular techo panorámico que recorre prácticamente toda la parte superior.

El principal mérito de la cota de habitabilidad la tiene la arquitectura eléctrica, que permite prescindir de numerosos elementos mecánicos, como por ejemplo palancas de cambios. Ello facilita un mejor aprovechamiento del espacio, y sacar más rendimiento a los 4,68 metros de un SUV que, pese a estar por debajo de los 4,73 del F-Pace, no tiene nada en que envidiarle en este campo

El chasis es de aluminio -lo que le dota al I-Pace de una enorme rigidez torsional- y las baterías van situadas entre los dos ejes, de tal manera que los ingenieros de Jaguar han conseguido un reparto de pesos 50:50 y un centro de gravedad bajo para un SUV, unos 13 centímetros por debajo del F-Pace.

Ficha técnica

Motor. Eléctrico x 2 de 200CV; 400CV en total

Autonomía. 480 km (WLTP)

Dimensiones: 4.68/1.89/1,56

Precio: desde 80.570 euros (Acabado S)