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Renault Scénic Vision: adiós a los monovolúmenes

JUAN ROIG VALOR Madrid

La desaparición del monovolumen es una cuestión de tiempo. Asociados a vehículos utilitarios prácticos pero poco emocionales, estas siluetas han ido en descenso a medida que pasan los años, con un auge en su popularidad en los años '90.

Por ello mismo Renault presentó en 1992 el primer concept de su Scénic, un modelo que se convertiría en una de sus señas de identidad, una visión moderna de espacio y modularidad para la ciudad. Un éxito inmediato.

Sin embargo, los tiempos cambian y, bajo la dirección de Luca de Meo, que tomó las riendas del constructor francés en 2020, uno de sus mandatos fue el de reformar la gama de vehículos, electrificarla y modernizarla. Y, así, el Megane aumentó de tamaño y el Scénic dejó de ser un monovolumen.

El objetivo era sencillo: mantener la 'raison-d'être' del Scénic original, es decir, su enfoque en el espacio y su carácter familiar, pero, además de eso y el nombre, poco tiene que ver con las cuatro generaciones anteriores.

Ahora el Scénic Vision, o al menos su prototipo —que los ingenieros afirman que está un 85% listo para producción— tiene una silueta SUV de cinco plazas, similar al Megane E-Tech presentado el año pasado, pero más grande. Cuando salga de las líneas de montaje de Douai (Francia), utilizará las mismas baterías y propulsores que su hermano menor.

Una de las ventajas de pasarse a la propulsión eléctrica es que puede contar con una batalla considerablemente más larga que la que permite un motor de combustión, y así el espacio interior es mucho más amplio. En concreto, se trata de 2,83 metros de largo, 10 cm más que el Scénic que sustituirá.

El Scénic Vision, además, da pasos en una dirección estética más agresiva a la que Renault ha ido desarrollando en los últimos 10 años, con líneas suaves y redondeadas. El nuevo modelo, según los diseñadores, «toma inspiración del logotipo de la marca» y es, por lo tanto, mucho más angular en casi todas las superficies.

El prototipo es completamente funcional, y utiliza «un propulsor híbrido eléctrico y de hidrógeno», pero en realidad se trata de un sistema de pila de combustible convencional, como el que ya se utiliza en modelos de producción como el Hyundai Nexo o el Toyota Mirai.

La principal ventaja que presenta es que estos motores no necesitan una batería tan grande como los eléctricos convencionales, por lo que el consumo de recursos como el litio, níquel o cobalto no es tan agresivo. Sin embargo, estas soluciones no estarán disponibles de manera extendida en el Grupo Renault hasta, previsiblemente, la siguiente década.

Sin previsiones de fusionar Renault y Nissan

En el evento en el que fue desvelado el Scénic Vision, el consejero delegado del Grupo Renaut, Luca de Meo, quiso desmentir los rumores de una posible fusión de los dos pilares más grandes de la Alianza: Renault y Nissan.

La francesa tiene un 43,5% del capital social de la japonesa, así como el derecho a veto de las decisiones del consejo de administración de Nissan, lo que ha generado tensiones entre ambas compañías en el pasado.

A raíz de la guerra en Ucrania, las acciones de Renault se han desplomado un tercio y De Meo afirma que «los mercados creen que vender sería positivo para la cotización, pero los desarrollos y plataformas conjuntas se desharían y supondría un coste aún mayor para ambas empresas».