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Volkswagen y Mercedes celebran el fin de los motores de combustión

JUAN ROIG VALOR Madrid

La Unión Europea ha aprobado el fin de la venta de los motores térmicos a partir de 2035. Esta decisión salió adelante a pesar de que asociaciones sectoriales, como las influyentes alemana (VDA) y europea (ACEA) intentasen reducir el objetivo del 100% al 90%.

Sin embargo, algunos fabricantes —particularmente aquellos que ya están sumidos en un proceso irreversible de electrificación— han aplaudido esta medida. El Grupo Volkswagen, por ejemplo, afirmó en un comunicado el día después de la votación en el pleno parlamentario que «el objetivo es ambicioso pero alcanzable, y la única manera tecnológica, ecológica y económicamente sensata para sustituir los motores de combustión lo antes posible».

El consorcio alemán ha destinado 10.000 millones de euros en su estrategia cero emisiones en España, que incluye ensamblar modelos urbanos 100% eléctricos en sus plantas de Martorell (Barcelona) y Landaben (Navarra), así como la construcción de una gigafactoría con una capacidad de 40 Gwh anuales que estará operativa a partir de 2025.

Sin embargo, el grupo se negó a comprometerse en la pasada Cumbre del Clima de Glasgow (COP26) a que todos sus modelos fueran cero emisiones de cara a 2040, alegando que dependería del mercado y de las preferencias del consumidor, postura que comparte con Toyota. En contraposición se encuentra Mercedes-Benz, que sí accedió a ese horizonte.

En lo que respecta a la decisión de 2035, el fabricante premium se posicionó a favor. «Ya estamos preparados para la electrificación completa en 2030 en aquellos mercados que lo permitan y ahora son los legisladores los que tienen que garantizar que existe la infraestructura necesaria para poder satisfacer la demanda».

Acea: «es prematuro»

Para la asociación de fabricantes, cuyo presidente es el consejero delegado de BMW, Oliver Zipse, la principal preocupación es que «los miembros del parlamento hayan grabado en piedra unos objetivos que no tengan en cuenta las incertidumbres de la industria».

Según el propio Zipse, «cualquier reglamento más allá de esta década es prematuro y hace falta una revisión transparente a mitad del proceso para que se puedan definir las metas más allá de 2030».

Según el grupo medioambiental Transport & Environment (T&E), «se tendría que apostar aún más por los objetivos de 2035 y evitar soluciones falsas como los combustibles sintéticos. Permitirlos sería un freno considerable en el objetivo de descarbonizar la movilidad».