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Jaguar-Land Rover cierra el año fiscal con pérdidas operativas de 487 millones

JUAN ROIG VALOR Madrid

El último ejercicio, con la escasez de semiconductores, no ha sido tan benévolo con Jaguar-Land Rover como con el resto de fabricantes de automóviles. A cierre del cuarto trimestre —usan el calendario fiscal asiático al ser propiedad del gigante indio Tata—, el grupo premium inglés ha declarado unas pérdidas operativas de 412 millones de libras (487 millones de euros).

Esta cifra contrasta nítidamente contra los beneficios operativos (Ebit) de 2020, cuando alcanzaron los 782 millones de euros. Los ingresos fueron de 21.500 millones, un 7% menos que en el ejercicio anterior. Sin embargo, para el director financiero del constructor, Adrian Mardell, estos datos no presentan una visión ecuánime del futuro.

«A pesar de la escasez de chips, hemos registrado dos trimestres consecutivos de flujo de caja en positivo, lo que demuestra que las eficiencias de costes están surtiendo efecto», afirmó en la presentación de resultados. «Nuestro punto de equilibrio más bajo debería situarnos en una posición sólida a medida que los volúmenes de venta se vayan recuperando gradualmente».

El año pasado, Jaguar-Land Rover presentó su programa Reimagine, que les supuso un coste de 1.000 millones de libras pero, según declaran, «les aportó un valor de 1.500 millones». El objetivo fue el de depurar sus operaciones, reduciendo costes, eliminando redundancias y digitalizando partes del negocio. «La inflación representa un obstáculo creciente, pero esperamos que estas acciones ayuden a mitigarla».

Para el consejero delegado del grupo, Thierry Bolloré: «El entorno sigue siendo difícil a la luz de la escasez mundial de chips, pero me alienta la demanda de nuestros productos, con una cartera de pedidos récord. Además, seguimos ejecutando nuestra estrategia Reimagine y avanzamos en una nueva generación de vehículos eléctricos en Jaguar y una nueva plataforma cero emisiones para Land Rover».

En España, la red de concesionarios ha cerrado en positivo, con una rentabilidad promedio del 0,2%. La del primer trimestre del año, que suele ser de las más bajas, alcanzó un 1%. En Portugal, los resultados son considerablemente más altos, con una media del 3,8% en el ejercicio pasado.