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Los peligros ocultos cuando conduces con lluvia

Además de las condiciones de la carretera hay que prestar atención a lo que sucede dentro del coche

PATXI FERNÁNDEZ Madrid

Con la llegada del invierno las condiciones de circulación se complican, añadiendo dificultades a la hora de mantener el coche en la carretera y en factores como el agarre y la visibilidad.

Las lluvias y los bancos de niebla a primeras horas de la mañana, aumenta el peligro al volante. La visibilidad disminuye, el firme se vuelve resbaladizo y los neumáticos pueden perder agarre, por lo que extremar la precaución al conducir se vuelve primordial para evitar posibles accidentes. Algunos peligros son evidentes, y ante ellos no cabe más que extremar las medidas de precaución habituales, reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad. Pero al volante también nos podemos encontrar con algunos peligros más ocultos a los que deberemos prestar la debida atención para llegar a nuestro destino sanos y salvos.

Desde la Asociación Nacional de Autoescuelas ANAES nos ofrecen unos consejos básicos para conducir con lluvia.

En primer lugar hay que prestar mucha atención a la carretera cuando caen las primeras gotas, ya que la suciedad del firme mezclada con la humedad hace que las carreteras estén más resbaladizas, provocando que los neumáticos pierdan adherencia con el firme. Si las precipitaciones son abundantes y la calzada no ha evacuado toda el agua que recibe, pueden aparecer bolsas de agua en la superficie que generen un efecto aquaplaning que hagan que los neumáticos pierdan agarre. En caso de encontrarnos en situación de aquaplaning, hay que mantener firme el volante, soltar suavemente el acelerador y no tocar el freno.

Mantener los neumáticos en buen estado es fundamental. El dibujo debe tener una profundidad mínima de 1,6 mm para poder evacuar con efectividad el agua sobre la que pasan. La presión de los neumáticos debe ser la adecuada. Si está por debajo, el dibujo de la banda de rodadura se deformará más de lo conveniente, reduciendo su efectividad. Si está por encima de la presión recomendada por el fabricante, la superficie de contacto del neumático con el asfalto sea menor, desgastándose más por el centro y disminuyendo la adherencia del vehículo lo que aumentará la posibilidad de sufrir un accidente. También debes vigilar su caducidad.

Cuidado con los adelantamientos

Si vas a realizar un adelantamiento debes estar muy atento sobre todo a camiones y autobuses, pues pueden levantar grandes cantidades de agua al pasar sobre charcos.

Debes mirar bien hacia delante antes de adelantar o cruzarte con ellos, para saber lo que va a pasar durante esos segundos en los que se pierde la visión por las salpicaduras en las ventanas y lunas del vehículo y evitar el efecto spray. Si recibimos una de estas grandes salpicaduras por sorpresa (sobre todo, cuando vienen del sentido contrario de una autovía o autopista) es fundamental no perder la calma por el impacto ni por perder temporalmente la visibilidad, manteniendo la trayectoria y evitando los trayectos bruscos.

Frena con suavidad

Con los frenos mojados aumenta nuestra distancia de frenado y también la posibilidad de que los neumáticos se bloqueen, por lo que debemos frenar con suavidad, evitando las frenadas bruscas. Si vas a tomar una curva o a hacer un cambio de dirección, deberás anticipar la frenada y realizarla con suavidad para evitar reacciones bruscas del vehículo. Lo mismo sucede con los cambios de carril.

También el alumbrado es muy importante. Haz que te vean. Si tenemos que conducir bajo condiciones ambientales adversas debemos hacernos lo más visibles posibles. Utiliza siempre los intermitentes para indicar las maniobras así como las luces de cruce o los faros con luz diurna si tu vehículo los posee. Las luces antiniebla, están pensadas para la conducción con niebla, pero no son convenientes en situaciones de conducción con lluvia, ya que con el agua dispersan su luz creando reflejos molestos y peligrosos para el resto de conductores.

Las escobillas de los limpiaparabrisas deben estar en perfecto estado. El nivel del líquido debe ser el adecuado y es conveniente añadir anticongelante para que la limpieza sea más efectiva.

Atención también al interior del coche

Pero no todos los peligros están en el exterior. Cuando llueve hay que prestar atención a aspectos como la climatización del coche. Debe funcionar bien para que los difusores de aire puedan eliminar el vaho con efectividad y en el menor tiempo posible. Lo mejor para evitar el empañado de los cristales es activar el aire acondicionado y, si tienes la posibilidad de fijar la temperatura, sitúala entre 20ºC y 21ºC.

El peligro oculto de la pintura

Cuidado con la pintura resbaladiza del suelo. La pintura blanca que delimita los límites de la carretera y la división de carriles, se vuelve muy resbaladiza con la lluvia. Evita circular por ellos.

Además la conducción bajo lluvia intensa aumenta la tensión y estrés al volante, creando una sensación de cansancio, sobre todo si se está realizando desplazamientos largos. Aunque lo recomendable es parar cada 200 km o cada dos horas, si es necesario, aumenta el número de paradas. Conducir relajado, con calma, tranquilidad y prudencia son claves para una conducción segura.

Y por último, aunque no menos importante, lleva siempre un cargador de batería para el móvil y si vas a realizar desplazamientos largos, ropa de abrigo y algo de comida.