juan carlos alonso

Del paro al Gordo de Navidad en 24 horas

El Gordo reparte 160 millones en el Centro Comercial El Mirador. 400 decimos de 400.000 euros vendidos en ventanilla y muy repartidos

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA Las Palmas de Gran Canaria

400 décimos muy repartidos, vendidos uno a uno por ventanilla, que suman un premio de 160 millones de euros son los que vendió del gordo del sorteo de la lotería de navidad la administración del centro comercial El Mirador.

Antonio se quedó sin empleo el martes y el miércoles se ganó el Gordo de la Lotería Nacional de Navidad. Vecino de Carrizal, donde vive de alquiler, la suerte estaba guardada en su cartera mientras su mujer, Yazmina, veía el sorteo en la televisión. A ella la cogió sentada en el sofá. Cuando los niños de San Ildefonso cantaron el número 86148, a Antonio le sonó la musiquilla, revisó la cartera y bingo: 400.000 euros que les permitirán comprar en propiedad la casa que no tienen.

«Parece que estoy soñando», decía Yazmina entre lágrimas un rato después, en el Centro Comercial El Mirador al que se acercaron para agradecer el premio a los trabajadores de su administración de lotería. Antonio había comprado el décimo 15 días antes del sorteo. «Todos los años vengo a comprar aquí y fue el último número que compré», explicaba abrazado a su pareja, loco de contento y convencido de que el premio le permitirá «dejar de pagar el alquiler, porque así es muy difícil»

Antonio y Yazmina son el ejemplo de los poseedores de los 400 décimos del Gordo vendidos en El Mirador y que repartieron 160 millones de euros entre empleados de los negocios del centro comercial, grancanarios que pasan por sus tiendas y deciden tentar a la suerte.

Rubén, el peluquero de Aarón en el polígono de San Cristóbal es otro ejemplo. Entre sus clientes sorteó cinco décimos del sorteo de Navidad comprados en El Mirador, entre ellos el Gordo que Aarón comparte con Ainhoa, su pareja. Aarón no había comprado en su vida un décimo de Navidad y participaba por primera vez en el sorteo. Tienen 25 y 22 años, trabajan y piensan utilizar el dinero «para ayudar a la familia a salir adelante. No somos pobres, porque trabajamos, pero no nos sobra», decían ante una nube de periodistas, con el décimo en la mano, en alto y tan contentos que Aarón no podía dejar de levantar a Ainhoa del suelo para celebrarlo.

Un premio muy repartido

Vecinos de Jinámar, pero también de barrios de la capital y de distintos municipios de la isla están entre los agraciados, como lo están empleadas de limpieza del centro comercial y trabajadoras de sus comercios que ayer corrían de tienda en tienda pregonando su suerte.

Blanca, vendedora del sex-shop de El Mirador, es una de esas poseedoras del décimo que brindó con champán con los trabajadores de la administración antes de volver a la tienda. Había pensado en otro número, pero la administradora del establecimiento le animó a comprar el que finalmente mostraba ayer con una alegría contagiosa.

La administración recibió llamadas de agraciados desde Vecindario y Las Palmas de Gran Canaria hasta Estepa, en Sevilla, donde un camarero compró un décimo cuando estaba de paso en Gran Canaria. Algunos turistas también son clientes habituales del local.

Como Antonio, Rubén y Blanca, el resto de compradores anónimos de las 40 series del Gordo de Navidad vendidas en El Mirador, agraciados con 160 millones de euros en total, lo adquirieron en ventanilla, uno a uno, sin reservas para peñas o grupos de ningún tipo.

A Víctor e Inmaculada, vecinos de Almatriche, la suerte les pilló ayer conduciendo hacia una casa de venta de coches en El Sebadal para estudiar qué modelo van a adquirir.

«Tuvimos que parar, porque empezamos a gritar», relataba la pareja, que califica este día como «de mucha emoción».

El décimo lo había elegido su hija porque el número guarda alguna relación con el reciente fallecimiento de su abuela. Fue casi casualidad, porque a Víctor le fallaron otros números, pasaron por El Mirador y sintieron la llamada.

A Lali, una trabajadora sociosanitaria de Agüimes, la suerte le sorprendió desayunando en el comercio donde suele hacerlo todos los miércoles. Dos miércoles antes compró el décimo, que comparte con otra persona, con el uniforme del trabajo puesto y colgada del teléfono móvil, que no dejaba de sonar, intentaba explicar que todavía tiene que digerir el premio.

Según contaba, gritó «de alegría espontánea» cuando comprobó que tenía el Gordo y llamó a su familia.

No obstante, le gustaría comprar la finca que siempre ha querido, un «barquito» para su marido y, «si sobra algo», hacer un viaje, ayudar a la familia y también a La Palma. No va a dejar de trabajar, pero sí va a vivir «más desahogada».

El Gordo y un cuarto

«Está muy repartido, de lo que me alegro mucho», mantenía la titular de la administración de lotería del centro comercial, Claudia Reyes, abrumada por tantos abrazos y agradecimientos. «Me hacen llorar», comentaba secándose las lágrimas que al rato volvían a correr.

Además del Gordo, el quiosco situado en uno de los pasillos del centro, vendió también un cuarto premio del sorteo de 2021, en este caso por máquina, el número 42833.

Ataviada ya con la habitual camiseta blanca con el número del Gordo serigrafiado, Reyes recordó que llevaba dos años seguidos dando terceros premios del mismo sorteo, rondando una suerte que ayer repartió a manos llenas por la isla.

Abierta al público desde hace once años, el imponente importe total del premio repartido ayer por la administración de El Mirador no es el mayor que ha dado la misma porque en el año 2017 selló el boleto ganador de un bote del Euromillón de 190 millones de euros.

«Esto es un boom, es como un sello de calidad que atrae a la gente», explicaba sobre lo que supone dar estos premios. Desde que repartió 190 millones en el Euromillón, «cada vez que hay un bote especial se nota un tirón en las ventas», exponía ante un futuro ilusionante.

Repercusión en las ventas

Juan Moragas, representante de la Delegación de Onlae en Gran Canaria, le acercó los carteles que dan fe oficial de que aquí se vendió el Gordo y confirmó que «la repercusión en las ventas posteriores se nota.

«Estas administraciones de lotería se convierten luego en un referente y llaman más la atención», comentó sobre el atractivo que despiertan los establecimientos que reparten grandes premios. Además, en el caso de El Mirador las ventas habituales son altas.

A continuación salió corriendo a seguir entregando carteles en las administraciones de la isla que repartieron premios del sorteo de Navidad.