Scholz, que el próximo miércoles asumirá la cancillería federal, aplaude a los delegados del SPD que aprobaron la coalición semáforo. / H. Hanschke / reuters

El tripartito busca una renovación política que modernice la Alemania de Merkel

SPD, liberales y verdes se plantean ambiciosos objetivos para la primera legislatura sin la mujer que lideró el país y Europa durante 16 años

JUAN CARLOS BARRENA Berlín

Aires de renovación política en Alemania con el estreno del nuevo Ejecutivo federal el próximo miércoles. Tras 16 años y cuatro legislaturas de gobierno de la cristianodemócrata Angela Merkel, la primera economía europea pasa de ser dirigida por una nueva fórmula de alianza política. Tras el ajustado triunfo del SPD en las elecciones legislativas de septiembre, los conservadores pasan a la oposición y los socialdemócratas a liderar una inédita coalición de centroizquierda con Los Verdes y el Partido Liberal (FDP) como socios menores.

Dentro de tres días el socialdemócrata Olaf Scholz será elegido por el Bundestag y pasará a liderar el primer tripartito en la historia de la República Federal que asume la formación de un Gobierno en Berlín. Frente a la razón de Estado que condujo a las forzosas tres grandes coaliciones que ha dirigido Merkel, quienes gobernarán a partir de ahora en este país basan su alianza en la confianza mutua.

Para sorpresa de medios y analistas políticos, SPD, ecologistas y FDP han conseguido ponerse de acuerdo rápida, profesional y discretamente en la redacción de un contrato de coalición. Tras unas conversaciones absolutamente herméticas en las que participaron más de trescientos negociadores de los tres partidos sin que se filtrara una sola palabra a la prensa en ocho semanas.

La armonía mostrada por los partidos de la llamada 'Ampel Koalition', la coalición semáforo por los colores tradicionales que representan a cada una de las tres formaciones, ha sido elogiada incluso por el fracasado candidato conservador a la Cancillería Federal, Armin Laschet, que los felicitó por «el estilo y forma de las negociaciones» y subrayó que «la confidencialidad es una condición básica de la confianza». Una confianza entre las tres fuerzas que comenzó cuando los líderes de las dos más pequeñas, los copresidentes de Los Verdes Annalena Baerbock y Robert Habeck y el líder de los liberales, Christian Lindner, se reunieron para limar asperezas y consensuar posturas antes de comenzar a sondear las posibilidades de un acuerdo de gobierno con el SPD.

Los tres contarán ahora con cargos decisivos en el Ejecutivo de Scholz. Para Habeck, que asume además la vicecancillería federal, se ha creado un superministerio de Economía, Protección del Clima y Cambio Energético, mientras Baerbock se convertirá esta semana en la primera y más joven titular de Exteriores de Alemania y Lindner en sucesor del propio Scholz al frente de la estratégica cartera de Finanzas.

'Atreverse con más progreso'

Los Verdes cuentan con cinco departamentos, el FDP con cuatro y el SPD, además de la Cancillería Federal, con siete ministerios. Mientras ecologistas y liberales ya han nominado a los responsables que les corresponden, los socialdemócratas mantienen el suspense y no anunciarán su lista hasta mañana. 'Atreverse con más progreso' reza el título del documento de 177 páginas que contiene el programa de gobierno de las tres formaciones para los próximos cuatro años.

Un acuerdo de coalición en el que SPD, verdes y FDP han tenido que hacer concesiones mutuas, aunque todos cumplirán alguna promesa electoral. Los socialdemócratas han impuesto, por ejemplo, la subida del salario mínimo a 12 euros la hora, Los Verdes que la lucha contra el cambio climático sea objetivo prioritario y los liberales, representantes tradicionales de profesionales liberales y la clase media alta, que no suba impuesto alguno.

Interesante lo que no figura en el acuerdo. Seguirá sin haber limitación de velocidad en las autopistas, no se detallan plazos para infraestructuras estratégicas como el despliegue de la fibra óptica, tampoco se plantea ni tan siquiera la necesaria reforma fiscal y no se explica cómo se van a financiar los planes sociales.

Han arrancado, sin embargo, mejor a la hora de hacer frente a la actual crisis del coronavirus. Aunque no asume el poder hasta mediada la semana entrante, el tripartito tomó ya en días pasados las riendas de la lucha contra la pandemia en cumbres a las que asistieron juntos Merkel y Scholz.

El virtual nuevo canciller federal consiguió lo que su antecesora no ha logrado en los dos últimos años. Logró el jueves consensuar posturas con los primeros ministros de los dieciséis estados federados para establecer drásticas medidas comunes y unificadas contra la propagación del virus e incluso el respaldo a la iniciativa de establecer la vacunación obligatoria en Alemania, que el Bundestag votará a principios de año para que sea efectiva en febrero ante la baja tasa de inmunización, inferior al 70%. Además puso en marcha un gabinete de crisis permanente a las órdenes de un general experto en catástrofes.

Objetivos ambiciosos

Decididos a abordar la necesaria modernización digital de Alemania, alcanzar la neutralidad climática y conseguir que el país más poblado y rico de la Unión Europea siga siendo competitivo a nivel mundial, la lista de objetivos del nuevo Gobierno para los cuatro próximos años es larga y variopinta. Desde la legalización de la venta y consumo del cannabis, a reducir la edad de voto a los 16 años, pero también elevar hasta 2030 a un 80% la aportación de las renovables a la producción eléctrica y tratar cerrar ese mismo año la era del carbón.

Además y entre otras cosas, tiene como metas construir 400.000 viviendas anuales, reformar la política migratoria, fomentar la educación y la investigación y avanzar hacia unos Estados Unidos de Europa, con mayores competencias para el Parlamento de Estrasburgo, un Gobierno común y el voto transnacional. Pero si consigue relanzar tecnológicamente al país, organizar digitalmente su administración, reducir la burocracia y que su economía cambie con éxito hacia la neutralidad climática sin arruinar los principios del bienestar, puede ser que la 'Ampel Koalition' perdure más allá de los cuatro años de la presente legislatura y que el experimento político sea reconocido por el electorado.