Dos mil quinientos nuevos oficiales de policía juran el cargo en una ceremonia celebrada frente al Castillo de Augustusburg en Bruehl, Alemania. / Efe

Preocupación por el ascenso de la ultraderecha en el este de Alemania

Los estudios vuelven a alertar que las ideologías más radicales cuentan con amplio respaldo entre los ciudadanos de la antigua RDA

JUAN CARLOS BARRENA

Cuando apenas quedan dos semanas para que se cumplan treinta años de la reunificación alemana (3 de octubre) la convergencia económica ha dejado ya de suponer un quebradero de cabeza para el Gobierno de Berlín. Los avances logrados en estas tres décadas son innegables, pero no así en materia democrática por el preocupante asentamiento de ideologías de extrema derecha. «Tenemos un problema que muestran todos los indicadores, que se ve en las estadísticas de criminalidad y en los resultados electorales», reconoció ayer el comisionado del Ejecutivo de Angela Merkel para los nuevos estados federados, el secretario de Estado Marco Wanderwitz, al presentar el informe anual sobre el proceso de unidad tras la caída del Muro que se realiza desde 1997.

Este estudio, que señala cada ejercicio las tareas todavía pendientes, detecta que es evidente que en 1990 se había debido hacer más por «la formación política de los ciudadanos de la extinta RDA criados en un país socialista y autoritario, que tenían déficit de conocimiento en lo relativo al funcionamiento de un Estado democrático», dijo Wanderwitz. Todavía hoy, mientras en el oeste de Alemania un 91% de los germanos consideran la democracia como la mejor forma de Gobierno, esta cifra baja al 78% entre los ciudadanos del este.

Pero el problema del extremismo no es exclusivo de los antiguos territorios de la RDA. El ministro del Interior del estado federado alemán de Renania del Norte-Westfalia, el cristianodemócrata Herbert Reul, anunció ayer la suspensión de veintinueve agentes del orden, hombres y mujeres, por formar parte de un grupo que intercambiaba mensajes de corte ultraderechista y neonazi a través de chats, y que contenían «la peor, más asquerosa, neonazi y xenófoba agitación», señaló el titular de Interior de más populoso land germano, que calificó el caso de «vergüenza para la Policía».

Redada con 34 registros

Reul destacó en rueda de prensa en Düsseldorf que a primeras horas de la mañana de este miércoles más de doscientos funcionarios de la Policía de su región realizaron una redada con registros en 34 objetivos, viviendas privadas y comisarías, a la búsqueda de pruebas. Contra los veintinueve agentes sospechosos se han abierto procesos disciplinarios y catorce de ellos serán previsiblemente expulsados del servicio, comunicó el político conservador, quien reveló que veinticinco estaban adscritos a la central de la ciudad de Essen.

Herbert Reul explicó que durante las investigaciones contra un equipo completo de servicio de la Policía en Mülheim del Ruhr, asimismo dependiente de la central de Essen, se descubrieron en varios grupos la aplicación de mensajería para móviles inteligentes Whatsapp más de un centenar de archivos con fotografías del dictador nazi Adolf Hitler, cruces gamadas y banderas del Reich imperial, pero también una imagen ficticia de un refugiado en la cámara de gas de un campo de exterminio nazi o de la ejecución a tiros de un ciudadano negro.

El caso fue casualmente detectado en el curso de otra investigación contra un agente que había sido acusado de suministrar informaciones secretas de la Policía a un periodista sobre un procedimiento contra clanes mafiosos.