El primer ministro italiano Mario Draghi, en la cumbre del G20. / Afp

La UE promete 1.000 millones de euros para afrontar la crisis humanitaria en Afganistán

«Es demasiado pronto para cualquier forma de reconocimiento a los talibanes», advierte Draghi, organizador de la cumbre del G20 sobre el país centroasiático

DARÍO MENOR Corresponsal en Roma

1.000 millones de euros ha prometido dedicar la Unión Europea para afrontar la crisis humanitaria que se vive en Afganistán tras el éxito militar de los talibanes el pasado mes de agosto, cuando se hicieron con el control de la mayor parte del país, incluida la capital, Kabul. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, ofreció esta cifra durante la cumbre del G20 dedicada al país centroasiático que tuvo lugar este martes por videoconferencia y que estuvo organizada por Italia, la nación que ejerce este año la presidencia de turno del club de los Estados más desarrollados del mundo.

Aunque faltaban los presidentes de China y de Rusia, el primer ministro italiano, Mario Draghi, que ejerció de anfitrión, calificó de «satisfactorio y fructuoso» el encuentro, en el que hubo plena coincidencia en que la emergencia humanitaria que vive Afganistán es «gravísima». La situación, además, puede agravarse en los próximos meses con la llegada del invierno. El jefe del Ejecutivo italiano celebró la «convergencia de visiones» a la hora de ceder a las Naciones Unidas la coordinación de la respuesta humanitaria al tiempo que se recogían «grandes compromisos financieros» para responder a esta crisis. Además de los 1.000 millones de euros que dedicará Bruselas, destacan los 300 millones de dólares adicionales que se comprometió a ofrecer el presidente estadounidense, Joe Biden.

Después de un período bajo la órbita soviética y dos décadas de ocupación militar occidental liderada por Estados Unidos, la comunidad internacional afronta ahora la situación de Afganistán con una perspectiva «multilateral» que fue muy celebrada por Draghi. «Este encuentro es un éxito porque se trata de la primera ocasión en que los líderes mundiales dan una respuesta multilateral a la crisis afgana. Aunque con dificultades, el multilateralismo está volviendo», aseguró el primer ministro italiano, que adelantó un trabajo conjunto de los países del G20 para evitar el colapso económico del país centroasiático y garantizar el funcionamiento del aeropuerto de Kabul. Son ambos elementos imprescindibles para que que llegue la ayuda humanitaria.

Todos los participantes en la cumbre del G20, aseguró Draghi, coincidieron en la necesidad de exigir al Gobierno de los talibanes un mayor respeto a los derechos humanos, en particular a la situación de la mujer. «Debe garantizarse el acceso femenino a la educación. No puede volverse 20 años atrás», comentó el expresidente del Banco Central Europeo. Al ser preguntado por los periodistas sobre un eventual reconocimiento internacional a los talibanes, refrendó la postura mostrada en otras ocasiones: es necesario hablar con el nuevo régimen de Kabul, pero para establecer relaciones diplomáticas plenas deben pasar «de las palabras a los hechos» en cuestiones como el respeto a los derechos humanos y la participación de las mujeres. «Es demasiado pronto para cualquier forma de reconocimiento», aseguró.

En las agencias de Naciones Unidas había un gran interés por este encuentro sobre Afganistán, que tiene lugar en vísperas de la cumbre del G20 que se celebrará de manera presencial en Roma el 30 y 31 de octubre. «La situación del país es de verdad grave. El sistema sanitario está colapsando, faltan medicinas, material y personal. Hay un millón de niños que sufren malnutrición aguda y que corren el riesgo de morir por la situación actual. Debemos actuar pronto o nos encontraremos frente a una catástrofe humanitaria», advirtió Andrea Iacomini, portavoz de Unicef en Italia.