Controles de la Policía portuguesa en las inmediaciones de la frontera española. / EFE

Portugal amplía las restricciones mientras los muertos se disparan en Alemania

Las autoridades lusas implantan el pasaporte covid para acceder a restaurantes o gimnasios. En las fronteras terrestres se exigirá el certificado de vacunación y en los aeropuertos una prueba negativa de coronavirus

I. UGALDE

El repunte de casos de coronavirus, la irrupción de la nueva variante Ómicron y las fiestas inminentes de las próximas semanas han empujado al Gobierno a decretar el estado de calamidad en Portugal. La decisión se tradujo este miércoles en la implantación de nuevas restricciones sanitarias y la advertencia del primer ministro, António Costa de que, «si se considera necesario», se adoptarán medidas de mayor contundencia de cara a la Navidad.

Desde la pasada jornada, la mascarilla vuelve a ser obligatoria en todos los espacios cerrados. Además, se requerirá el pasaporte covid para acceder a restaurantes o gimnasios y se reanudan los controles en la frontera terrestre, donde se exigirá el certificado, mientras que quienes lleguen por vía aérea tendrán que presentar una prueba negativa de coronavirus. A ello se añade que en la primera semana de 2022 será obligatorio el teletrabajo, siempre y cuando sea posible, y el ocio nocturno permanecerá cerrado.

El regreso de las restricciones es un síntoma claro de la preocupación del Gobierno portugués, pese a ser el país con mayor tasa de vacunación en toda la UE. No obstante, el alza continua de contagios de las últimas semanas no invita al optimismo y, por ese motivo, Costa instó este miércoles a estar «atentos». «Si es necesario, aquí estaremos para adoptar nuevas medidas», dijo, al tiempo que se daba a conocer que el país registraba ayer su peor dato de contagios desde febrero, con 4.670 nuevos positivos en 24 horas.

Alemania, asfixiada por la sexta ola del Covid-19, registró por su parte un récord de 446 fallecidos, lo que supone el peor dato desde el 20 de febrero y es una consecuencia directa del alza de las infecciones. En cualquier caso, la letalidad se mantiene por debajo de los picos máximos. Esto obedece a la campaña de vacunación, que el próximo Gobierno pretende hacerla obligatoria ya que menos del 70% de la población tiene la pauta completa.