Mikel Casal

Perfil

Nikolái Lukashenko, el niño de Bielorrusia

El hijo pequeño de Lukashenko acompaña a su padre en su agenda oficial: ha conocido a Putin, al Papa, a Obama, a Maduro... Y a sus casi 16 años tiene una legión de admiradoras que le declaran su amor

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

Nikolái Lukashenko, más conocido como Kolia, estuvo el pasado 24 de junio en Moscú con su padre, el presidente de Bielorrusia, para cumplimentar a Vladímir Putin y asistir en la Plaza Roja al desfile conmemorativo del 75 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi. Kolia y su padre son inseparables y ya habían estado juntos en la capital rusa y en varios lugares del país vecino en otras muchas ocasiones.

Pero esta vez el retoño de Alexánder Lukashenko, que cumplirá 16 años el próximo 31 de agosto, ha experimentado tal transformación que no ha pasado desapercibido para las chicas rusas. Las cámaras de televisión, que como cada año ofrecen el desfile en directo, enfocaron repetidamente a Kolia y las imágenes se hicieron virales en la red social rusa Vkontakte y también en Twitter y TikTok.

Muchos de los usuarios, usuarias sobre todo, no sabían quién era ese apuesto galán de serial de moda plantado en la tribuna principal y rodeado de personalidades. Y es que ni por asomo aparenta ser un adolescente. Hasta ese momento todos se habían acostumbrado a ver a Lukashenko en compañía de un niño y, cuando se aclaró que ese mozalbete rubio es el hijo del presidente de Bielorrusia, muchas quedaron agradablemente sorprendidas, pero lamentaron que tenga tan sólo 15 años. Otras aseguraron que querían declarar su amor a ese «príncipe» y causó especial sensación su similitud con los héroes del juego 'Club Romántico'. Hasta le compararon con Barron Trump.

Pero el entusiasmo en las redes sociales rusas llegó un poco tarde porque el mismo efecto produjo Kolia en China el año pasado, a donde, lógicamente, viajó también con su padre. Los dos fueron recibidos por el presidente Xi Jinping. Y la audiencia femenina se preguntaba en las redes sociales «¿habéis visto lo que le ha pasado a Kolia Lukashenko?». Resulta que ya se habían fijado en él en el viaje que también realizó a China en 2015, cuando tenía 11 años, y el cambio impresionó mucho.

Con sólo tres años

La primera vez que Lukashenko mostró en público a su hijo pequeño fue en 2007, cuando tenía tres años. Pero, dos años después, empezó a aparecer con su padre en todo tipo de periplos y eventos. Uno de los primeros fue en compañía del entonces presidente ruso, Dmitri Medvédev, durante las maniobras militares Západ-2009, con tan sólo cinco años. Acompañaba a su progenitor en las visitas de jefes de Estado extranjeros, en los oficios religiosos y en todo tipo de fiestas.

De esta forma, Kolia conoció a Putin, al papa Francisco, y al anterior, Benedicto, a Barack Obama y Michelle, a los dictadores venezolanos, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, al que fue presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad. En 2015 asistió a la Asamblea General de la ONU como representante de Bielorrusia.

Preguntado una vez sobre por qué va a todas partes con su hijo, Lukashenko respondió: « Porque no puedo dejarle con cualquiera». Otra ventaja de tener un padre dictador es que Kolia se ha subido a todo tipo de artefactos, helicópteros y tanques incluidos. Se ha puesto uniformes militares y hasta los generales han tenido que ponerse firmes ante él.

Como suele suceder con los familiares de los líderes de regímenes impenetrables, se sabe poco de la andanzas de Kolia, más allá de que acompaña constantemente a su padre por todas partes: en viajes, actos públicos y eventos oficiales. Está siempre serio, al menos en público, y juega al hockey sobre hielo, como su padre. Por edad, debe estar ya en el noveno grado, de los 10 que en Bielorrusia tiene la enseñanza secundaria. Es el menor de los tres hijos que tiene el presidente bielorruso. Nacido, no de su esposa, Galina Zhelneróvich, como sí lo fueron los dos primeros, Víctor y Dmitri, sino de su amante, Irina Abélskaya, su antigua doctora. Zhelneróvich ya no vive con Lukashenko, aunque no están legalmente separados, mientras Abélskaya intentó sin éxito conseguir la custodia de Kolia.

El mayor de los hijos, Víctor, de 44 años, bigotudo como el padre y algo regordete, es miembro del Consejo de Seguridad de Bielorrusia. Pero Lukashenko le considera flojo. Dmitri, de 40 años, es el más jovial y se dedica a los negocios, además de dirigir estructuras estatales relacionadas con el deporte, posee una cadena de supermercados y los concesionarios de los automóviles alemanes Porsche.

Pero salta a la vista que Kolia es el hijo predilecto de Lukashenko y durante mucho tiempo se especuló sobre si no le estaría preparando para entregarle algún día el poder. Ahora, reconoce que al menor de sus hijos no le interesa en absoluto la política.