La canciller alemana Angela Merkel. / Reuters

Merkel exige cerrar las estaciones de esquí europeas y la renuncia al turismo

«Este virus no se deja engañar», advierte la canciller federal alemana

JUAN CARLOS BARRENA Berlín

La canciller federal, Angela Merkel, exigió este jueves el cierre de todas las estaciones de esquí europeas y la renuncia continental a todo tipo de viaje de carácter turístico, así como a contactos innecesarios entre las personas ante la grave situación sanitaria por la pandemia de coronavirus. «Vamos a esforzarnos por llegar a una votación en Europa sobre el cierre de todas las estaciones de esquí. Parece que no será fácil que lo consigamos al escuchar las declaraciones austríacas al respecto, pero vamos a intentarlo de nuevo», afirmó este jueves Merkel en una declaración de gobierno ante el Bundestag, el parlamento federal, un día después de acordar con los primeros ministros de los estados federados germanos la prorroga y endurecimiento hasta primeros de enero de las restricciones dictadas en Alemania para frenar la propagación de la enfermedad.

La declaración de Merkel supone un ataque frontal contra su colega austríaco, Sebastian Kurz, quien rechazó tajantemente este miércoles el cierre de las estaciones de esquí de su país, dependiente en gran medida del turismo internacional. En Alemania no han olvidado que el mayor brote de coronavirus en Europa se produjo el pasado febrero en la estación de esquí austríaca de Ischgl, desde donde centenares de turistas de más de 40 países fueron evacuados precipitada y desorganizadamente al detectarse los primeros contagios, propagando el virus en sus localidades de origen. La política conservadora defendió además enérgicamente las medidas adoptadas junto a los líderes regionales germanos que suponen, entre otras cosas, la prórroga del cierre de bares, restaurantes y hoteles o dictados más severos para los contactos personales, también en las festividades navideñas.

«Resulta impensable donde estaríamos ahora si hace cuatro semanas, cuando literalmente eran las 12 menos 5, no hubiésemos estado dispuestos a realizar este gran esfuerzo nacional», dijo Merkel ante el hemiciclo al referirse a las restricciones dictadas hace un mes, para señalar seguidamente que gracias a las restricciones se han reducido los contactos personales un 40% y «se ha podido frenar el dramático aumento de las infecciones». Tras destacar que lo peor, la amenaza de que el sistema sanitario se vea desbordado, no se ha producido, la canciller federal declaró que «se trata de un primer éxito, pero no es todavía un éxito sostenible», ya que aún no se ha logrado revertir la situación. El número de nuevos casos se ha estancado a niveles muy elevados y es necesario realizar un esfuerzo más para conseguir que las infecciones remitan apreciablemente. «Si esperáramos más para tomar medidas hasta que las unidades de cuidados intensivos estén saturadas, será demasiado tarde», dijo la jefa del gobierno alemán, quien advirtió de que «este virus no se deja engañar» y su peligrosidad no ha remitido.

«La pandemia de coronavirus es el mayor reto desde la Segunda Guerra Mundial para Alemania, para la Unión Europea y para todo el mundo», señaló Merkel, que comentó la esperanza puesta en las nuevas vacunas y el hecho de que actualmente se sabe mucho más sobre el virus y su comportamiento. Las vacunas no resolverán el problema de manera inmediata, pero «son una luz al final del túnel» y si antes de Navidad están disponibles se inoculará en primer lugar y de manera prioritaria al personal sanitario y quienes cuidan de ancianos y enfermos. Esperanzador resulta igualmente, subrayó Merkel, que «la gran mayoría de la gente» respete las medidas adoptadas para combatir la enfermedad.

«Soy consciente de lo duro de nuestras medidas para mucha gente en Alemania», afirmó Angela Merkel dirigiéndose a la población, a la que dijo abiertamente que no puede prometer alivios de las restricciones para las festividades de Navidad y Año Nuevo. Solo si las cifras de infecciones se reducen drásticamente podrían llegar a cambiar las cosas, dijo. En ese sentido recordó las normas aprobadas por los gobiernos federal y federales que prohíben las celebraciones en un hogar de más de diez personas sin contar los niños menores de 10 años, apeló a la responsabilidad de los ciudadanos, ya que cada uno debe decidir se debe agotar ese máximo. «Está en nuestra mano, no somos impotentes» para afrontar la pandemia, destacó la canciller federal, quien repitió de nuevo la frase hecha en su última declaración de gobierno el pasado 29 de octubre: «el invierno será duro, pero tendrá su fin».