El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se dirige a la prensa junto a su anfitrión, el mandatario ruandés Paul Kagame. / AFP

Macron reconoce la «responsabilidad» de Francia en el genocidio de Ruanda

El presidente galo rinde homenaje a las víctimas de la matanza de 1994 durante una visita oficial al país para recomponer las maltrechas relaciones

BEATRIZ JUEZ París

El presidente francés, Emmanuel Macron, reconoció este jueves en Kigali «la responsabilidad abrumadora» de Francia en el genocidio de Ruanda de 1994, pero no la complicidad de París en la matanza de los tutsis. «Vengo a reconocer nuestras responsabilidades», dijo el jefe de Estado francés en el Memorial Gisozi de la capital ruandesa, 27 años después de aquel horror. «Un genocidio no se borra. Es imborrable», afirmó Macron en el lugar donde reposan los restos de 250.000 de las más de 800.000 víctimas de una de las mayores matanzas del siglo XX.

Macron viajó a Ruanda con el objetivo recomponer las maltrechas relaciones con este país, envenenadas por el apoyo del Gobierno francés de la época al régimen hutu que perpetró las matanzas de tutsis y tras décadas de un incómodo silencio por parte de París. Según el jefe del Elíseo, Francia, que en esos momentos estaba gobernada por el socialista François Mitterrand, «no fue cómplice», pero «no comprendió que permanecía de hecho del lado de un régimen genocida. Al ignorar las alertas de los observadores más lúcidos, asumió una responsabilidad abrumadora».

«Los asesinos que rondaban los pantanos, las colinas, las iglesias, no tenían rostro de Francia. Ella no fue cómplice (…) Pero Francia tiene un papel, una historia, una responsabilidad política en Ruanda. Tiene un deber: el de mirar la Historia de frente y reconocer el sufrimiento que ha impuesto al pueblo ruandés haciendo durante demasiado tiempo prevalecer el silencio sobre el examen de la verdad», añadió el presidente galo, quien consideró que «solo aquellos que pasaron por aquella noche pueden quizá perdonar, hacernos el regalo de perdonarnos».

EL GENOCIDIO

  • Un millón. Entre 800.000 y un millón de tutsis murieron a manos de los hutus entre el 7 abril y el 17 julio de 1994.

  • Pasividad. El genocidio se cometió ante la indiferencia internacional. La ONU retiró a sus cascos azules y dejó a la población civil sin protección.

  • El papel de París. Un informe dirigido por el profesor Vincent Duclert y publicado hace dos meses determina la «abrumadora responsabilidad» de Francia en la matanza.

Para Macron, «reconocer este pasado, nuestra responsabilidad, es un gesto sin contrapartida. Exigencia hacia nosotros mismos y por nosotros mismos. Deuda hacia las víctimas después de tantos años de silencio», explicó en un discurso de trece minutos de duración.

«Inmensa valentía»

A pesar de la falta de disculpas formales por parte de Macron, el presidente de Ruanda, Paul Kagame, que es tutsi, alabó su gesto. Para Kagame, el discurso de su invitado en el Memorial de las víctimas del genocidio es un acto de «inmensa valentía», que «tiene más valor que las disculpas».

Allí, el mandatario francés rindió homenaje a los asesinados. «Este lugar, aquí en Gisozi, les restituye todo lo que habían intentado quitarles: un rostro, una historia, recuerdos. Deseos, sueños. Y, sobre todo, una identidad, un nombre. Todos los nombres, grabados, uno a uno, incansablemente sobre la piedra eterna de este memorial».

Macron es el segundo presidente francés en visitar Ruanda después del genocidio. El conservador Nicolas Sarkozy lo hizo en 2010, pero no llegó a admitir la responsabilidad de Francia en este doloroso episodio de la historia de Ruanda.

Antes de despegar, el mandatario galo se mostró convencido de que con esta visita ambos pueblos escribirían juntos «una nueva página de nuestra relación con Ruanda y África». Como prueba de ello, anunció que próximamente nombrará un embajador francés en Ruanda, un puesto vacante desde 2015.