El primer ministro del Gobierno de Roma, Giuseppe Conte / Efe

Italia no aceptaría un acuerdo de mínimos en la cumbre europea

«Cuando están en peligro los pilares de la UE ningún país puede aventajarse a expensas de otro», advierte el primer ministro del Gobierno de Roma, Giuseppe Conte

DARÍO MENOR Roma

Los italianos saben bien que cuando el presidente de la República entra de lleno en asuntos de primera línea política es porque la situación lo merece. Sergio Mattarella, como sus antecesores, sale de su habitual agenda institucional y protocolaria cuando el país se tambalea, ya sea por una crisis de gobierno grave, un terremoto o una catástrofe. También para recordarle a los mandatarios cuáles son los grandes pilares constitucionales que sostienen al Estado y la importancia que supone el anclaje europeo para el país. Este miércoles se vivió una de estas situaciones cuando Mattarella recibió en el Palacio del Quirinal de Roma, antigua residencia pontificia y hoy sede de la jefatura del Estado, al primer ministro, Giuseppe Conte, que estaba acompañado por los titulares de las carteras de Asuntos Exteriores, Economía y Finanzas, y Asuntos Europeos. En un escueto comunicado, el Quirinal informó que se trataba de un «almuerzo de trabajo» en vista del importante Consejo Europeo que se celebra el viernes y el sábado.

Mattarella quería información de primera mano de Conte después de que éste llevara a cabo e n las últimas dos semanas una intensa gira europea con paradas en Lisboa, Madrid, La Haya y Berlín para reunirse con sus homólogos y tantear así el terreno de cara a la inminente cumbre de Bruselas. Italia se la juega con la decisión que acuerden los miembros de la UE acerca de las inversiones necesarias para reactivar la economía de la conmoción sufrida por la pandemia. Con 35.000 muertos es el país europeo (sin contar con Reino Unido) con más fallecidos debido al coronavirus, que puede además provocar una caída del PIB este año de hasta el 11,2%, la peor cifra de toda la UE. Es por ello que Roma aspira a que se ponga en marcha cuanto antes el fondo de recuperación por valor de 750.000 millones de euros, que se dividen en 500.000 millones en transferencias y 250.000 millones en créditos. Sería el mayor paquete de estímulo fiscal de la historia de la UE, pero tendrá que hacer frente a las reticencias de los llamados 'frugales': Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia.

«Consideramos crucial que la decisión del Consejo Europeo se tome en julio y no se menosprecie con un compromiso de mínimos. Sería inaceptable desde el punto de vista político, económico y también moral», comentó este miércoles Conte en la Cámara de los Diputados, donde compareció para explicar la importancia de la cumbre europea. Después de alabar la valentía de Bruselas por poner en marcha un paquete de ayudas «sin precedentes», destacó que ahora le toca a los distintos países miembros «asumir una mayor responsabilidad». «Cuando están en peligro los pilares de la UE ningún país puede aventajarse a expensas de otro. En este momento de la historia de la UE o ganamos todos o perdemos todos», dijo Conte, repitiendo una vez más el mensaje que lleva trasladando en las distintas capitales del continente durante las últimas dos semanas.

El Parlamento apoyó mayoritariamente la moción de cara a la cumbre en Bruselas, que no afrontó el punto crítico que parte de la clase política de Roma encuentra en el paquete de ayudas de la UE: el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). E l Movimiento 5 Estrellas (M5E), principal socio de la coalición de Gobierno, no quiere recurrir a esta herramienta de financiación por considerar que conllevaría la aplicación de una serie de reformas que mermarían la soberanía nacional. El M5E coincide en esta interpretación con la Liga y Hermanos de Italia, principales formaciones de la oposición. El Partido Democrático, su socio en el Ejecutivo, está en cambio a favor de echar mano del MEDE, lo mismo que piensa la opositora Forza Italia, la fuerza política de Silvio Berlusconi.