El color de la bandera de la Unión Europea ilumina los monumentos en Budapest. / EFE

Hungría y Polonia, abiertos apoyar los Presupuestos de la UE

Budapest y Varsovia también retirarían el veto al fondo europeo de recuperación

AGENCIAS Bruselas

Las capitales comunitarias respiraban ayer confianza en que los gobernantes de la UE logren encontrar en el Consejo Europeo que arranca este jueves y culmina mañana viernes una fórmula para que Polonia y Hungría desbloqueen el Presupuesto para los próximos siete años y la puesta en marcha del fondo europeo de recuperación que cuelga de él. La fórmula en la que trabaja la presidencia de turno alemana giraría en torno a una declaración interpretativa, bien en un documento aparte o bien en las conclusiones del Consejo, para garantizar a los dos países que el reglamento que condiciona el reparto de las ayudas –750.000 euros– al respeto del Estado de Derecho se va a aplicar «de la manera más objetiva posible» y no habrá «ningún tipo de sesgo» político, en palabras a Europa Press del secretario español de Estado para la UE, Juan González-Barba.

Alimentaban este optimismo las declaraciones que hizo el pasado martes el primer ministro húngaro, Viktor Orban, quien afirmó que el acuerdo estaba «a un centímetro» de producirse. A esta misma óptica de aproximación de posiciones se sumó ayer el viceprimer ministro polaco, Jaroslaw Gowin, hablando ya de «un acuerdo».

El objetivo es que Varsovia y Budapest voten a favor del Marco Financiero Plurianual (MFF) y de la decisión de elevar los recursos propios para que la Comisión Europea pueda endeudarse en los mercados a fin de recabar los fondos que se entregarán a los Estados miembros. Ambos asuntos requieren unanimidad de los Veintisiete, no así el reglamento sobre la necesidad de salvaguardar la calidad democrática de los socios, que está aprobado por mayoría cualificada y se descarta que Polonia y Hungría vayan a apoyarlo.

González-Barba señaló que ambos siempre pueden optar por interponer recurso de anulación. Y también dejó claro que no preocupa que la condicionalidad se pueda imponer a otros países: «En absoluto hay miedo; es una cosa que hacemos todos porque todos queremos un control suplementario del mantenimiento de Estado de Derecho».