Carga policial para repeler un ataque lanzado por manifestantes violentos. / m. percossi / efe

Graves disturbios en Roma durante una manifestación contra el pasaporte covid

Colectivos antivacunas y grupos de ultraderecha reúnen a 10.000 personas en la capital, pero la mitad acaba protestando con furia a las puertas de la sede del Gobierno italiano

E. P-

Varios cientos de manifestantes contra el pasaporte covid se enfrentaron este sábado a la Policía en Roma durante una marcha no autorizada que ha derivado en graves disturbios y en el asalto a la sede del principal sindicato italiano. También ha habido manifestaciones en otras ciudades de este país transalpino.

La marcha de protesta, que estaba respaldada por varios colectivos antivacunas y también grupos de ultraderecha, transcurrió por la tarde en varias calles del centro de la capital italiana. Pero antes de que acabase, en torno a 4.000 personas -de las 10.000 que según los organizadores se habían congregado- se separaron de la manifestación principal y se dirigieron hasta el Palacio Chigi, sede del Gobierno de Italia, y con una actitud aparentemente intimidatoria de una parte de ellos.

Los incidentes comenzaron a la entrada del parque de Villa Borghese y se reprodujeron en otros puntos de la capital italiana, incluso con lanzamientos de diveros objetos contra la Policía. Los agentes respondieron con bombas de humo y granadas aturdidoras, además de detener al menos a tres radicales.

«¡Asesinos!» o «¡Queremos la dimisión de Draghi y Mattarella!», corearon los manifestantes en referencia al primer ministro Mario Draghi y al presidente Sergio Mattarella, según la prensa italiana. La Policía tuvo que intervenir en varios casos, pues por momentos las escaramuzas con algunos violentos se sucedían, si bien las fuerzas del orden arguyeron que «se utilizó la violencia solo en intervenciones proporcionales a las acciones de los manifestantes«.

Varias decenas de manifestantes en tono airado se plantan frente a los policías. / efe

Otro grupo de personas que protestaban ocupó la sede nacional de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), cerca de Villa Borghese. Este sindicato lo tachó de «asalto fascista» en palabras de su secretario general, Maurizio Landini. «Es un ataque a la democracia y a todo el mundo del trabajo que queremos rechazar. Nadie quiere en devolver nuestro país a los veinte años de fascismo», señaló.

Condena de la clase política

Tras la marcha y todos los incidentes ocurridos, el presidente italiano, Sergio Mattarella, habló por teléfono con el secretario general de la CGIL para expresarle su solidaridad tras el ataque. También el primer ministro, Mario Draghi, le expresó la plena solidaridad del Gobierno. «Los sindicatos son una defensa fundamental de la democracia y los derechos de los trabajadores. Cualquier intimidación contra ellos es inaceptable y debe ser rechazada con absoluta firmeza», apuntó en un comunicado.

Draghi aprovechó además para condenar la violencia que se produjo en otras marchas similares, aunque con menor seguimiento, celebradas este sábado en diferentes ciudades italianas. «El derecho a expresar las propias ideas nunca puede degenerar en actos de agresión e intimidación», avisó.

En Milán, por ejemplo, la Policía cargó contra los asistentes a la marcha convocada bajo el tema 'No Green Pass' (como se denomina también al pasaporte covid). Es ya el tercer sábado consecutivo de enfrentamientos entre manifestantes y agentes.