Daños causados en la sede del sindicato italiano CGIL. / EFE

Forza Nuova, los 'nietos' de Mussolini explotan el malestar de la pandemia

El Gobierno italiano valora la ilegalización del partido neofascista cuyos militantes devastaron la sede de un sindicato en Roma

DARIO MENOR Corresponsal en Roma

«Nuestra equivocación fue actuar durante el fin de semana. Teníamos que haber ido un día laboral y pillar allí dentro a todos esos malditos comunistas del sindicato». Es primera hora de la mañana y en la terraza de una cafetería del centro de Roma, tres amigos comentan el ataque que sufrió el pasado sábado la sede de la CGIL, el principal sindicato del país, durante una manifestación contraria al uso del pasaporte covid, que se exigirá a partir de este viernes a todos los trabajadores en Italia, tanto del sector público como del privado.

La protestas derivaron en una batalla campal por las calles de Roma orquestada por el partido neofascista Forza Nuova, con el que los tres amigos, dos de ellos de unos 60 años y el tercero algo más joven, no tienen problema en manifestar su adhesión pese a la presencia de un extraño en la mesa de al lado. «La próxima vez será más gordo. Total, ya sabemos los días en los que la Policía tiene a menos agentes disponibles en Roma», cuenta sin dar más detalles del origen de esta inquietante información uno de los tres amigos. Luego se despide mientras se ajusta el casco y se marcha en una Harley-Davidson cuyo repentino rugido asusta a los transeúntes.

Esta conversación fortuita refleja el descaro cada vez mayor que exhiben en la vida cotidiana los neofascistas italianos. Con las encuestas en intención de voto encabezadas por el partido de ultraderecha Hermanos de Italia, liderado por Giorgia Meloni, que el pasado fin de semana estuvo en Madrid arropando un acto de Vox, incluso una fuerza política extraparlamentaria y con posiciones abiertamente filonazis y antisemitas, como ocurre con Forza Nuova, se atreve a intentar marcar la agenda política. También fuera de sus fronteras, como prueba el hecho de que, el pasado domingo, doce de sus integrantes fueran detenidos en Varsovia, donde pensaban apoyar a los grupos nacionalistas que pretendían reventar la marcha a favor de la Unión Europea.

Forza Nuova ha encontrado un filón tanto en el malestar económico generado por la pandemia como en las reticencias de una parte de los italianos a utilizar el 'pasaporte covid', que se ha vuelto un elemento imprescindible para la vida en sociedad en el pías. Con el ataque a la sede de la CGIL, no obstante, es posible que esta fuerza política haya firmado su propia sentencia de muerte, pues la Fiscalía ha abierto una investigación que puede acabar con su ilegalización.

Es una decisión sobre la que también está «reflexionando» el Gobierno, según reconoció el martes el propio primer ministro, Mario Draghi, que el día anterior había visitado la sede del sindicato para mostrar su solidaridad. El Partido Democrático, principal agrupación progresista del país, ya ha pedido a Draghi la ilegalización de Forza Nuova, aunque las fuerzas conservadoras de la heterogénea coalición que sostiene al Ejecutivo se han mostrado contrarias a esta decisión.

Precedentes

Si finalmente la Justicia o el Gobierno, por medio de un decreto, optan por disolver el partido ultra, lo que supondría la clausura de sus sedes, el embargo de sus bienes y la prohibición del uso de sus símbolos, no sería la primera vez que se actúa así con una agrupación de inspiración fascista. Ya ocurrió en otras ocasiones desde los años 70. «Es una medida eficaz porque dificulta la acción política. No es fácil reconstruirse después de una disolución forzada», explicó Savero Ferrari, experto en movimientos de ultraderecha de Italia, en Radio Popolare.

Forza Nuova, además, tiene a su líder arrestado desde el pasado domingo. Se trata de Roberto Fiore, de 62 años, conocido militante de los movimientos neofascistas romanos que fundo este partido en 1997 con un ideario que mezcla el fascismo con las consignas antiglobalización y los preceptos ultracatólicos. Se ha presentado desde entonces a numerosas citas electorales pero nunca ha conseguido superar el 1% de los votos. Entre los otros 11 detenidos tras el ataque a la sede de la CGIL también está su hombre de confianza, Giuliano Castellino, de 44 años, que ya acabó encarcelado en 2019 por agredir a dos periodistas.

El modelo de referencia de Forza Nuova es la Guardia de Hierro rumana, un movimiento terrorista antisemita que colaboró con los nazis y cometió matanzas de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El carácter fascista del partido liderado por Fiore fue incluso confirmado por la Corte de la Casación, el más alto tribunal de apelación italiano, que en 2010 sentenció que Forza Nuova «se inspira» en la ideología del régimen liderado por Benito Mussolini.

Pasaporte covid obligatorio para los trabajadores

A partir de este viernes todos los trabajadores italianos, tanto los del sector público como los del privado, están obligados a contar con el pasaporte covid, que certifica que se ha completado la vacunación, se ha superado la enfermedad en los últimos seis meses o se ha realizado un test para detectar el patógeno con resultado negativo en las últimas 48 horas. Esta medida, aplicada por el Gobierno de Mario Draghi para impulsar la campaña de inmunización, amenaza con provocar el caos en sectores como el portuario y el de los transportes de mercancías por carretera.

En los muelles de Trieste se anuncia una jornada de protestas contra el llamado 'certificado verde' que podrían extenderse a otros puertos del país. También hay temores en la distribución, pues una parte de los camioneros que trabajan en Italia provienen de países de Europa del Este y están vacunados con sueros no reconocidos por la UE.

Se estima que son más de 3 millones los trabajadores que aún no se han vacunado en Italia. Si se presentan este viernes en sus empleos sin el pasaporte covid, pueden ser multados con entre 600 y 1.500 euros y quedar además suspendidos de sueldo.

La entrada en vigor de esta medida ha hecho que se multipliquen las reservas en las farmacias y los laboratorios para someterse al test que detecta el patógeno y permite obtener el ansiado certificado. Según los últimos datos, cerca del 81% de la población italiana de más de 12 años ha completado ya la pauta de vacunación.